Tecnologías aplicadas en la Comarca del Mármol de Macael. Tecnologías y Educación.
viernes, 31 de mayo de 2013
martes, 28 de mayo de 2013
BALDOSAS QUE GENERAN ELECTRICIDAD AL PISARLAS
DESARROLLADAS POR UN BRITÁNICO DE 26 AÑOS
Si existe algún parecido razonable entre todas las ciudades del mundo, sin duda es el continuo trasiego de los ciudadanos desplazándose vertiginosamente de un lugar a otro. Este incesante e inevitable hormigueo de personas puede ahora transformarse en una nueva fuente de energía con un potencial sin precedentes, sobre todo en los grandes espacio urbanos. Bautizadas con el nombre de baldosas Pavegen, el autor de la idea es el joven británico Laurence Kemball-Cook, de 26 años, un ingeniero industrial que, mientras observaba el trasiego de gente en un estación de tren, pensó que toda aquella masa humana en movimiento podría servir para algo más. Así empezó a trabajar en un sistema capaz de transformar el suelo que pisamos en electricidad. Su inversión para construir los prototipos: 50 libras y 22 horas diarias de trabajo.
La solución que encontró el visionario emprendedor parece sencilla. Decidió crear un nuevo tipo de baldosas, cuya principal propiedad es que se hunden cinco milímetros en el suelo, generando ocho vatios de potencia cada vez que una persona las pisa. En cuanto a sus propiedades físicas, las baldosas -que en sus primeras versiones miden 45 x 60 centímetros- están fabricadas con los denominados materiales piezoeléctricos.
A diferencia de otras tecnologías, de implantación mucho más lenta, la sencillez de la nueva aplicación -en la que los gestores de las grandes ciudades se están empezando a fijar como un modelo revolucionario para aprovechar el ingente volumen de personas que se desplazan a diario- no requiere procesos complejos de adaptación, aunque aún se debe avanzar para minimizar sus costes de fabricación.
Centros comerciales, estadios, estaciones de transporte de todo tipo -desde las redes de metro a los aeropuertos-, institutos o cualquier tipo de complejo con una afluencia masiva de personas son el referente perfecto del pavimento del futuro, que ya se está utilizando en más de treinta proyectos en Europa, con la iluminación, de momento, como principal objetivo.
Exitosas pruebas reales
En las pasadas Olimpiadas de Londres, los visitantes se sorprendieron cuando en uno de los cruces principales del complejo, al pasar por la acera, una serie de baldosas se iluminaba cuando las pisaban. Al principio, creyeron que se trataba de un simple juego. No sabían que se trataba de la primera prueba real de las baldosas Pavegen, que sólo en los Juegos Olímpicos captaron doce millones de pisadas que, en total, generaron 72 millones de julios, un volumen de energía equivalente a la que se necesitaría para cargar 10.000 teléfonos móviles en una hora.
Después de Londres, llegaron más pruebas en eventos masivos y promocionales, desde la maratón de París hasta la Hora de la Tierra celebrada en la Marina Bay de Singapur. Incluso el propio creador de las baldosas inteligentes estuvo en Madrid en un evento publicitario, donde pronunció las siguientes palabras: “si cada español diera un paso sobre las baldosas Pavegen, se generaría suficiente energía como para iluminar un monumento tan característico de Madrid como el Palacio de Correos durante más de 70 días”.
En la actualidad, después de otra experiencia piloto en la estación de West Ham en Londres, el nuevo tipo de baldosas funciona con éxito en varios centros de trabajo, colegios e institutos británicos como la Simon Langton Grammar School, donde la pisadas de sus 1.100 alumnos sirven para iluminar los pasillos de la institución. También se han utilizado en festivales, en este caso aprovechando las pisadas desenfrenadas de la gente para cargar los móviles de los asistentes.
Hacia la aplicación masiva
Aunque Laurence Kemball-Cook ha explicado en varias entrevistas que la constitución interna de sus baldosas es secreta, sí ha trascendido que están fabricadas en más de un 60 por ciento con materiales reciclados, con un revestimiento exterior de goma y propiedades para resistir condiciones climáticas extremas.
La filosofía del proyecto Pavegen predica que las fuentes de energía del futuro serán inteligentes, y que ésta se generará allí donde se necesite, creando una nueva ola no sólo de edificios, sino también de ciudades energéticamente autónomas. El reto del joven británico, que acaba de recibir una inversión de más de 230 millones de euros a través de Renaissance Capital Partners yLondon Business Angels, es ahora reducir los costes de producción, un paso necesario para la aplicación de la nueva tecnología a gran escala.
De momento, su empresa ha diseñado una serie de baldosas que ya no incorporan la luz automática que se enciende cuando alguien la pisa, una luminaria que consume el cinco por ciento de la energía de una pisada, pero que no aporta eficiencia y se ha utilizando como un reclamo marketiniano del proyecto, cuya vocación a largo plazo es el aprovechamiento total de las fuerzas en movimiento en las ciudades, incluso creando pavimentos capaces de absorber la energía del tráfico para devolvérsela a la ciudad en forma de electricidad.
lunes, 27 de mayo de 2013
El niño pobre que desarrolló teléfonos móviles hace un siglo
Un libro rescata la
fabulosa historia de Mónico Sánchez, un español nacido en 1880 en un
pueblo miserable que emigró a Nueva York y acabó inventando un aparato
portátil de rayos X y trabajando en la telefonía sin hilos.
Imágenes del insólito Mónico Sánchez / Archivo de los herederos de Mónico Sánchez*
El 12 de octubre de 1904, un chaval español de 23 años se subió a un
barco en Cádiz con 60 dólares en el bolsillo y destino a Nueva York. Su
padre hacía tejas con barro y su madre lavaba ropa por encargo en un
pilón a cambio de unas monedas. El chico se había criado descalzo en un
pueblo en el que tres de cada cuatro personas eran analfabetas,
ganándose la vida haciendo recados. Sin embargo, tan sólo nueve años
después, regresó de EEUU con un millón de dólares en el bolsillo,
después de participar en la creación de los primeros teléfonos móviles, hace más de 100 años, y de inventar un aparato de rayos X portátil que salvó a más de un soldado en la Primera Guerra Mundial.
Aquel hombre era Mónico Sánchez Moreno (1880-1961). Su historia es
tan fascinante que se ha convertido en un ejemplo de que “en condiciones
más adversas que las actuales, es posible no sólo salir adelante, sino
llevar a cabo proezas admirables”, en palabras del físico Manuel Lozano
Leyva, que acaba de publicar un libro sobre su vida: El gran Mónico.
Mónico Sánchez llegó a Nueva York un año después de que Thomas Edison, el padre de la bombilla, hubiera electrocutado a una elefanta
delante de 1.500 personas. Y eso era precisamente lo que iba buscando
el joven español: la electricidad. Mónico se había criado en Piedrabuena
(Ciudad Real), “un pueblo grande pero de mala muerte”, en palabras de
su biógrafo oficioso. El 75% de sus habitantes eran analfabetos a
comienzos de siglo. Era un buen reflejo de la España de la época: en
1901, en todo el país había poco más de 3.000 jóvenes estudiando para
ser ingenieros, pero 11.000 lo hacían para ser curas. Sin embargo,
Mónico, espoleado intelectualmente por un viejo profesor de la escuela
pública de su pueblo, decidió coger todos los ahorros que había ganado,
comprarse un traje y emigrar a Madrid para estudiar ingeniería
eléctrica. Ni siquiera tenía el bachiller elemental.
Tranvías sin mulas
El joven castellano-manchego llegó a la capital en 1901, en plena
implantación del alumbrado eléctrico y de la electrificación del
tranvía. “Mónico presenció por las calles de Madrid vagones tirados a
sangre, como se llamaba entonces a la tracción animal, con los primeros
que mágicamente se movían por sí mismos”, narra Lozano Leyva, catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo Editorial de Materia.
Mónico estaba embelesado con la electricidad, pero su anhelada escuela
de ingenieros industriales de Madrid estaba cerrada por huelgas
estudiantiles.
Mónico Sánchez siguió un curso a distancia de electrotecnia en inglés sin saber inglés
Entonces, tomó una decisión insólita para un pueblerino sin oficio:
decidió apuntarse a un curso de electrotecnia a distancia, impartido
desde Londres por el ingeniero Joseph Wetzler. Era en inglés. Y Mónico
no sabía ni una palabra de inglés. Pero “debió de seguir el curso por
correspondencia de una manera tan rigurosa que el mismísimo Joseph
Wetzler se puso en contacto con él”, cuenta El gran Mónico,
editado por Debate. Wetzler, que se movía en los entornos de Thomas
Edison, recomendó al joven español para una plaza en una empresa de
Nueva York. En apenas tres años de esforzadísimo estudio destrozando
diccionarios, Mónico Sánchez había saltado de un pueblo de cabras
perdido en La Mancha a la que se estaba convirtiendo en la capital
cultural del mundo.
Lozano Leyva retrata con maestría la “efervescencia inaudita” del
Nueva York que se encontró el castellano-manchego en 1904. Inmigrantes
procedentes de todo el mundo llegaban a la ciudad para construir sus
primeros rascacielos, pero muchos no se encontraban con el sueño
americano. “En el río Hudson nunca aparecieron más cadáveres de suicidas
que en aquellos años”, recalca el físico.
La guerra de las corrientes
Mónico empezó a trabajar de ayudante de delineante, pero pronto se
matriculó en el Instituto de Ingenieros Electricistas, un centro de
formación profesional. Y, pronto, cumplió su deseo de ir a la
universidad, la de Columbia, para un curso de electrotecnia de unos
pocos meses de duración. Era la época de la guerra de las corrientes.
Las centrales eléctricas de Nueva York quemaban carbón y petróleo a todo
gas. La energía resultante movía dinamos que producían la electricidad.
El problema era distribuirla hasta los tranvías y las bombillas de las
casas.
El inventor español posiblemente fue testigo de los shows de Thomas Edison y Nikola Tesla
Edison, propietario de la compañía General Electric, defendía la
corriente eléctrica continua, un fluir perpetuo que implicaba grandes
pérdidas en forma de calor por la resistencia de los cables. Pero,
entonces, surgió otra figura espectacular de la ciencia, el ingeniero
serbio Nikola Tesla, en la empresa Westinghouse. El científico europeo
propuso utilizar una corriente alterna, en la que el chorro varía
cíclicamente. La solución era magistral, porque minimizaba las pérdidas.
Sin embargo, Edison no aceptó las evidencias e inició una ofensiva
sosteniendo que la corriente alterna era un peligro para los ciudadanos.
“Se metió en una dinámica de lo más espectacular y siniestra:
electrocutar animales en público con corriente alterna, sobre todo
perros y gatos. Llevó el asunto al extremo con la desdichada elefanta
Topsy”, relata Lozano Leyva.
VER VIDEO | Muerte de la elefanta Topsy, electrocutada por Thomas Edison en 1903 /
Tesla, mientras, se paseaba por teatros haciendo pasar la corriente alterna por su cuerpo en medio de una nube de relámpagos,
con corcho bajo sus pies, para mostrar que no era para tanto. “¿Fue
Mónico testigo de algunas de las crueldades de Edison o de los
espectáculos de Tesla? Sin duda, porque si atraían a todo el mundo,
quien no podía faltar a ellos era alguien que llevaba la electricidad en
las venas, habiendo sido su pasión desde la adolescencia”, opina el
físico.
Máquinas para la Gran Guerra
Y en plena guerra de las corrientes, Mónico Sánchez fichó como
ingeniero de la Van Houten and Ten Broeck Company, dedicada a la
aplicación de la electricidad en los hospitales. Allí, aplicando algunos
avances de Tesla, consiguió su gran invento: un aparato de rayos X
portátil. Apenas pesaba 10 kilogramos, frente a los 400 de los equipos
tradicionales. Era una máquina ideal para la Gran Guerra que estaba a
punto de estallar. Francia compró 60 unidades para sus ambulancias de
campaña.
El joven de Piedrabuena se había ganado el respeto de los ingenieros
de Nueva York. Uno de ellos era Frederick Collins, volcado en la
telefonía sin hilos o lo que es casi lo mismo: en los teléfonos móviles.
Sus aparatos podían comunicarse a más de 100 kilómetros, sin cables. El
problema es que su teléfono, con un micrófono de carbón, “se calentaba
poco a poco y terminaba ardiendo al cuarto de hora o así de estar
hablando sin interrupción”, narra Lozano Leyva. La Collins Wireless
Telephone Company contrató a Mónico Sánchez como ingeniero jefe, con la
intención de vender su aparato portátil de rayos X, que pasó a
bautizarse The Collins Sánchez Portable Apparatus. Collins ofreció
500.000 dólares al castellano-manchego por su invento.
“Ya puede entreverse la insensatez que suponía poner un aparato de
rayos X al alcance de todo el mundo sin reparar para nada en la posible
peligrosidad”, escribe en El gran Mónico el catedrático
español. Muchos de los médicos que fueron pioneros en el uso de los
rayos X acabaron con deformaciones en las manos o incluso muriendo por
leucemia.
El sueño duró muy poco. La empresa de Collins comenzó una gran
campaña de propaganda para vender acciones, sugiriendo que la telefonía
móvil en coches, trenes y barcos ya era una realidad. Cuatro ejecutivos,
incluido Collins, acabaron en la cárcel. En su sentencia se aludía a un
presunto fraude en sus demostraciones en lugares públicos, limitadas a
conversaciones breves para que los teléfonos no echaran chispas. Cuando
estalló el escándalo, Mónico ya había abandonado la empresa.
Al lado de General Electric
De aquellos formidables shows queda una fotografía de 1909: en ella
aparece Mónico Sánchez mostrando su aparato de rayos X en un estand de
la III Feria de la Electricidad, celebrada en el Madison Square Garden
de Nueva York. A su lado aparecen, nada más y nada menos, los estands de
la General Electric de Thomas Edison y de la Westinghouse de Nikola
Tesla.
Mónico Sánchez dejó Nueva York para montar una fábrica de aparatos eléctricos en su pueblo, que no tenía luz
En 1912, con 32 años y realmente rico, el hombre que iba para
analfabeto regresó a España convertido en un emprendedor millonario. Y,
entonces, se le ocurrió “un proyecto inviable y extravagante”, como lo
define Lozano Leyva: construir un centro de alta tecnología en su pueblo
castellano-manchego y fabricar allí sus aparatos portátiles de rayos X.
En 1913 ya estaba en pie el Laboratorio Eléctrico Sánchez. El problema
es que en Piedrabuena no había electricidad, pero ese detalle no iba a
detener al hombre que se puso a estudiar en inglés sin saber inglés.
Montó una central eléctrica en su pueblo, abastecida por el carbón
llegado en carros tirados por mulas. Y casi todo Piedrabuena acabó
teniendo luz eléctrica, previo pago.
El ingeniero de telecomunicaciones Juan Pablo Rozas,
profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, es el mayor experto
en la vida y obra de Mónico Sánchez. “Era un hombre de la electricidad
formado en EEUU y, de repente, se trasplantaba a Piedrabuena. Los
mandamases de allí le odiaban por ser demasiado moderno y los pobres le
odiaban por ser rico”, resume. Mónico celebró la caída de la Monarquía y
la llegada de la Segunda República en 1931, pero cuando comenzó la
Guerra Civil no supo dónde situarse. Primero, los milicianos incautaron
su laboratorio. Un día, incluso, fueron a buscarlo con una excusa
peregrina y, como no estaba, se llevaron a su segundo. No lo volvieron a
ver con vida. Tras la guerra, sin embargo, el jefe de Falange en la
región acusó a Sánchez del asesinato, aunque jamás fue procesado.
“Un hombre de progreso”
“Mónico Sánchez volvió de Nueva York y quiso elevar el nivel de vida
de su pueblo, era un hombre de progreso”, explica Rozas. “En España
necesitamos muchos Mónicos”, sentencia.
«En España necesitamos muchos Mónicos»
Juan Pablo Rozas
Ingeniero de Telecomunicaciones de la UCLM
Muchos de los aparatos que fabricó el inventor en su pueblo a partir de 1913 se exponen hoy en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología,
con sedes en A Coruña y Madrid. “Es complicado encontrar a alguien
innovador, atrevido y osado, capaz de salir de un entorno rural, de
hacerse ingeniero sin saber inglés y de convertirse en un emprendedor.
Mónico Sánchez fue un personaje muy singular”, resume la física Rosa
Martín Latorre, que fue comisaria de una exposición en el museo sobre el
inventor castellano-manchego.
Mónico murió en 1961, cuando su nieta Isabel Estébanez Sánchez tenía
10 años. “El final de la fábrica de mi abuelo fue bastante penoso,
porque dejó de vender y ya no tenía energía. Tenía ciertas dificultades
económicas, pero montó un cine en Piedrabuena”, recuerda su nieta,
física y profesora. Ella tiene un grupo de alumnos a los que da clases a
distancia, como estudió el gran Mónico.
martes, 21 de mayo de 2013
Una postadolescente inventa una batería que carga el móvil en 20 segundos
www.elconfidencial.es
Eesha Khare se desesperaba. La batería de
su móvil ofrecía cada vez un rendimiento más pobre y apenas le alcanzaba
para un día normal en clase. Obligada a llevar el cargador a todas
partes, esta joven pensó que, en lo que toca a las baterías, la
tecnología no había avanzado lo suficiente y, desde luego, no estaba a
la altura de los avanzados smartphones que iban inundando el mercado. Y es que el asunto de la carga y, sobre todo, de la autonomía de las baterías, sigue siendo todavía un punto débil que toca de lleno a los usuarios de los móviles.
Sin
embargo, nuestra protagonista no se resignó:
¿Por qué había que esperar
varias horas para cargar la batería del móvil?
¿Por qué este obligado
trámite no podía resolverse en un tiempo más prudencial?
Hasta
la fecha, las investigaciones sobre las baterías de los dispositivos
móviles se habían centrado fundamentalmente en aumentar su rendimiento,
pero manteniendo al tiempo un tamaño compacto y un peso comedido. Estos
avances han llegado poco a poco al usuario, que aprecia con alivio que
los smartphones son cada vez más finos y ligeros.
Pero
al final es el día a día el que dicta las necesidades reales de los
usuarios: muchos de los primeros espadas en el terreno de la telefonía
móvil se quedan cojos en lo que respecta al rendimiento de la batería, y
los usuarios intensivos se ven obligados a llevar consigo el incómodo
cargador y suplicar que haya un enchufe cerca.
El problema, los tiempos de carga
La
joven californiana pensó que el origen del problema real no estaba
tanto en aumentar la capacidad de las baterías, sino en los tiempos de
carga, y decidió indagar en el asunto.
Orientó su investigación hacia el
uso de supercondensadores, unos dispositivos que permiten
almacenar una gran cantidad de energía en comparación con las baterías
convencionales. Estos dispositivos permiten al tiempo una elevada velocidad de transferencia de la electricidad.
Y
pronto llegaron los frutos de su esfuerzo: la de Saratoga diseñó un
prototipo que se incorporaba a la batería del móvil y era capaz de
cargarla en apenas 20 segundos, y lo que resulta más interesante, este prototipo alcanza los 100.000 ciclos de carga (muy por encima de la tecnología actual) y es flexible, con lo que puede pensarse en una aplicación más allá de los móviles.
Esta joven de origen indio presentó su idea en la feria de Ciencia y Tecnología promovida por Intel,
resultando galardonada con un premio de 50.000 dólares. El proyecto
está muy verde como para pensar en una aplicación comercial a corto
plazo, pero sin duda nos esboza una muestra de cómo puede ser el futuro
de las baterías en los dispositivos móviles dentro de no mucho tiempo.
viernes, 17 de mayo de 2013
VIVIR EN VERDE / DÍA MUNDIAL DEL RECICLAJE
Los aparatos eléctricos que más contaminan
En España estamos bastante lejos de la media europea: solo reciclamos 4 kilos de estos residuos por habitante y año
www.abc.es
Los Puntos limpios que existen en cada localidad constituyen el lugar idóneo para depositar nuestros viejos electrodomésticos, todo tipo de máquinas expendedoras, bombillas u otros aparatos de alumbrado, móviles, modernos instrumentos para vigilancia y control doméstico e industrial -como detectores de humos, reguladores de calefacción, termostatos, aparatos de medición-, juguetes,
que van desde las actuales consolas portátiles y videojuegos a los más
antiguos trenes eléctricos o coches en pista eléctrica. Son los nuevos
residuos que genera una sociedad cada vez más «tecnologizada», como la
nuestra. Estos objetos aparentemente inservibles son conocidos como
RAEE, o Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.
El Real Decreto 208/2005, de 25 de febrero,
especifica detalladamente lo que se esconde bajo esta denominación poco
familiar para la mayoría: aparatos eléctricos y electrónicos, sus materiales, componentes, consumibles
y subconjuntos que los componen, procedentes tanto de hogares
particulares como de usos profesionales, a partir del momento en que
pasan a ser residuos. Y por aparatos eléctricos y electrónicos se
entiende todos aquellos que necesitan para funcionar corriente eléctrica o campos electromagnéticos,
destinados a ser utilizados con una tensión nominal no superior a 1.000
voltios en corriente alterna y 1.500 en corriente continua, así como
los aparatos necesarios para generar, transmitir y medir tales
corrientes y campos. Y todos ellos pueden tener origen doméstico o profesional.
Por útiles que hayan sido, al final todos se convierten en
vieja chatarra de la que hay que deshacerse. Y el cubo de la basura no
es ni mucho menos su destino. Han de depositarse en un punto limpio u otra instalación municipal
según la disponibilidad de cada localidad. Y en el caso de que vaya a
renovar su equipo, puede entregar el viejo en el acto de la compra al
comercio o distribuidor donde se adquiera el nuevo. Hacerlo así es
fundamental, porque asegura su recogida selectiva y su correcta gestión ambiental. Por esta vía llegará a una planta de reciclado, como la de Recilec en Aznalcóllar, que se encarga de «dar una segunda oportunidad» a los componentes electrónicos.
Porque nuestro viejo ordenador,
ese que tiene aún un monitor de tubo de rayos catódicos, ya casi una
reliquia del pasado, puede volver a nuestro hogar en forma de percha,
por ejemplo. Y esto es posible porque la planta de reciclado
se asemeja a una moderna mina, acorde con una forma diferente de vivir
más exigente y respetuosa con el planeta, donde todo tiene valor,
incluso los desechos, que se convierten en fuente de materias primas secundarias como aluminio cobre, hierro, níquel, plásticos, vidrio, madera, papel y cartón.
Sustancias tóxicas
Además, nuestros viejos «trastos», después de su paso por
esta planta, se han desprendido de las sustancias tóxicas que contenían,
que no son pocas. Metales pesados como plomo, cadmio y mercurio, que abandonados en la naturaleza sin ningún control se convierten en potentes contaminantes que pasan a la cadena alimentaria de sus eslabones más bajos, y finalmente se acumulan en el organismo.
Afortunadamente, aunque han estado en nuestras casas, estos
metales utilizados en la fabricación de los viejos televisores de rayos
catódicos, las antiguas y voluminosas pantallas de ordenador o,
actualmente en algunas bombillas de bajo consumo, han permanecido
aislados del entorno y no hemos estado expuestos a ellos, salvo en caso de rotura.
Un peligro que no conviene menospreciar en las «modernas» bombillas de
bajo consumo, que contienen mercurio en polvo, altamente tóxico.
En total, en Europa se recogen por esta vía 17 kilos de estos residuos por habitante y por año.
En España, sin embargo, estamos bastante lejos de esa cantidad y solo
reunimos la cuarta parte, unos 4 kilos por habitante y por año, cifra
que nos asigna sólo un aprobado pelado respecto a otros países y que en
algunos lugares, como Andalucía,
aún están lejos de alcanzarla. El resto de los RAEE que ya no sirven
quedan perdidos en basureros o, una vez desprovistos de sus componentes
más valiosos para luego ser vendidos, quedan al descubierto los residuos
peligrosos sin ningún control y en cualquier lugar.
Cada español recicla 4 kilos de RAEE al año
Aunque progresamos adecuadamente, las nuevas normativas
europeas cada vez establecen objetivos más ambiciosos, por lo que la
meta parece alejarse. De momento, para 2016, se espera poder doblar los cuatro kilos actuales. Un objetivo que costará más alcanzar no solo por falta de conciencia ecológica, sino porque con la crisis económica tardamos más en desprendernos de los viejos aparatos. Sin embargo, en años anteriores, durante los planes «renove»
de electrodomésticos, por ejemplo, se han registrado picos de recogida
de viejos aparatos que a lo largo de cuatro meses igualaban a los de
todo un año.
La planta de Recilec en Aznalcóllar (Sevilla) está preparada para tratar las diez categorías de aparatos eléctricos, así como pilas y acumuladores:
grandes y pequeños electrodomésticos, equipos de informática y
telecomunicaciones, aparatos electrónicos de consumo (radios,
televisores, DVDs), aparatos de alumbrado (lámparas y luminarias)
herramientas eléctricas o electrónicas (excepto las industriales fijas
de gran envergadura), juguetes y equipos deportivos o de tiempo libre
(consolas, máquinas tragaperras), aparatos médicos (excepto los
productos implantados e infectados), instrumentos de vigilancia o
control (contadores eléctricos, termostatos, etc) y máquinas
expendedoras (de comida, bebida, dinero...).
Los que más contaminan
De entre todos, los aparatos eléctricos que generan más
contaminación, si no son recogidos selectivamente y tratados
adecuadamente en instalaciones autorizadas para su descontaminación, son
los equipos de frío (frigoríficos, congeladores, equipos de aire acondicionado), los televisores y monitores de ordenador y las lámparas (fluorescentes, compactas, de bajo consumo, etc).
Los gases de refrigeración procedentes de los equipos de
frío han de salir de la cadena de reciclado, y para ello pasan a una
línea de criogenización, donde se licúan con nitrógeno líquido, y posteriormente, una vez convertidos en líquido, se envasan y se envían a Francia
para eliminarlos en una planta de residuos tóxicos. Estos residuos
altamente contaminantes suponen un 2% del volumen total del material
almacenado.
El reciclaje permite obtener aluminio, cobre o hierro
Y para obtener estas materias primas secundarias, la planta
de Aznalcóllar tiene tres líneas de procesos:
Una primera, que se
encarga de los tubos de rayos catódicos
de las pantallas de televisión y monitores de ordenador antiguos, para
retirar el alto contenido en plomo.
Una segunda línea donde tiene lugar
el tratamiento de lámparas y sistemas de iluminación, que permite la
extracción del polvo de mercurio que contienen, muy tóxico, y que requiere un equipamiento de seguridad especial para los trabajadores.
Una tercera línea, la de mayor inversión, está destinada a
tratar los electrodomésticos, donde se extraen los CFC, una familia de
gases fluorados, derivados de hidrocarburos, que se emplean en múltiples
aplicaciones, principalmente en la industria de la refrigeración y de
propelentes de aerosoles. La mayor parte de ellos están presentes en las
espumas utilizadas como aislantes térmicos. Los CFC pueden permanecer entre 50 y 100 años en la atmósfera.
Cuando alcanzan la estratosfera se disocian por acción de la radiación
ultravioleta, liberando el cloro que contienen, el responsable de
iniciar el proceso de destrucción de la capa de ozono.
Planta de reciclado de RAEE
Una nueva línea se ocupa de tratar los pequeños
electrodomésticos, juguetes y material de oficina. Mediante un aparato
especial semejante a un cascanueces, se rompe el plástico que los
recubre sin dispersar los residuos tóxicos que puedan contener. El
futuro del reciclado pasará por la recuperación de los materiales plásticos, ya que cada vez se imponen más a los metales, que se usan menos.
Puntos limpios
El 80 por ciento de los residuos tratados en esta planta o
en cualquier otra, se han generado en casa. Por lo que la existencia y
accesibilidad de los puntos limpios es crucial para el reciclaje. Unos
puntos limpios a los que, en ocasiones, los que tienen más interés en
acceder son los que se dedican a saquearlos, o «canibalizarlos», como se
denomina gráficamente en el argot de las plantas de reciclado. En 2011
el 28% de los puntos limpios fueron asaltados.
Se llevan lo que tiene valor, como el cobre o las tarjetas de las CPU
de los ordenadores, que contienen oro. Otro objetivo son los
frigoríficos. El efecto colateral es el vertido de aceite
(250 gramos por compresor) al suelo y la liberación de los gases
refrigerantes.
Al final, contaminan lo que un coche en todo un año. Otra
forma de esquivar el reciclado es la exportación ilegal de residuos a países con menos exigencias. Al final, el planeta nos pasará la factura por lo obtenido de esta forma inmoral.
El Príncipe de Asturias inaugurará la ampliación de Cosentino el 10 de junio
Está previsto que recorra la planta donde
el grupo almeriense fabricará su nuevo producto Dekton, que se encuentra
en fase de pruebas
El Grupo Cosentino, empresa
familiar líder en la producción y distribución de superficies
innovadoras para la arquitectura y el diseño, trabaja con el acelerador
pisado a fondo para ultimar todos los detalles de la visita Su Alteza
Real el Príncipe de Asturias, que según fuentes cercanas a la
multinacional a las que ha tenido acceso este periódico, finalmente se
llevará a cabo el próximo 10 de junio.
Diario de Almería ya adelantó la noticia de que Don Felipe de Borbón sería el encargado de inaugurar de forma oficial la nueva planta de la compañía con sede en Cantoria dedicada a la elaboración de Dekton, publicada el pasado 6 de abril, aunque la apretada agenda de las autoridades, en especial, la del Príncipe Felipe, ha motivado cierto retraso en el evento, previsto para algunos días antes.
En cualquier caso, Don Felipe de Borbón recorrerá las modernas instalaciones que la empresa almeriense ha construido junto al actual polígono industrial que tiene por sede, duplicando la superficie total construida, y poniendo así la guinda a un acto que servirá como pistoletazo de salida oficial a la producción del Dekton, después de que medios de comunicación, así como el tetracampeón del mundo de Motociclismo Jorge Lorenzo, hayan hecho lo propio con motivo de conocer el proceso de elaboración y las características y versatilidad de este nuevo producto.
Dekton es una superficie ultracompacta que ha supuesto para la compañía presidida por Francisco Martínez-Cosentino una dedicación técnica, material y de recursos humanos que comenzó hace más de seis años y ha absorbido en torno a 22.000 horas de investigación y desarrollo y una inversión de 128 millones de euros.
La multinacional almeriense se encuentra ultimando las últimas pruebas del Dekton, que inició el pasado 22 de marzo, que está a punto de lanzar a escala mundial.
Diario de Almería ya adelantó la noticia de que Don Felipe de Borbón sería el encargado de inaugurar de forma oficial la nueva planta de la compañía con sede en Cantoria dedicada a la elaboración de Dekton, publicada el pasado 6 de abril, aunque la apretada agenda de las autoridades, en especial, la del Príncipe Felipe, ha motivado cierto retraso en el evento, previsto para algunos días antes.
En cualquier caso, Don Felipe de Borbón recorrerá las modernas instalaciones que la empresa almeriense ha construido junto al actual polígono industrial que tiene por sede, duplicando la superficie total construida, y poniendo así la guinda a un acto que servirá como pistoletazo de salida oficial a la producción del Dekton, después de que medios de comunicación, así como el tetracampeón del mundo de Motociclismo Jorge Lorenzo, hayan hecho lo propio con motivo de conocer el proceso de elaboración y las características y versatilidad de este nuevo producto.
Dekton es una superficie ultracompacta que ha supuesto para la compañía presidida por Francisco Martínez-Cosentino una dedicación técnica, material y de recursos humanos que comenzó hace más de seis años y ha absorbido en torno a 22.000 horas de investigación y desarrollo y una inversión de 128 millones de euros.
La multinacional almeriense se encuentra ultimando las últimas pruebas del Dekton, que inició el pasado 22 de marzo, que está a punto de lanzar a escala mundial.
Almería posee un parque de renovables de 602,5 megavatios
Con ello se dejan de emitir 440.000 Tm de dióxido de carbono a la atmósfera
La
delegada territorial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, Adriana
Valverde, califica la coyuntura que atraviesan las energías renovables
de "preocupante", debido a las medidas puestas en marcha por el Gobierno
central y recordaba ayer que el Gobierno andaluz ha presentado un
recurso ante el Tribunal Constitucional contra tres de las nuevas
medidas estatales, recurso que ha sido admitido a trámite.
Valverde señalaba ayer que esas medidas "comprometen la rentabilidad de las inversiones en instalaciones de energías renovables al suponer más costes de producción y desventajas competitivas frente a otras formas de generar energía" y aludía específicamente al nuevo impuesto del 7% a la generación de electricidad, que afecta a 590 instalaciones de renovables y cogeneración en Almería que emplean a 189 personas.
Valverde señalaba ayer que esas medidas "comprometen la rentabilidad de las inversiones en instalaciones de energías renovables al suponer más costes de producción y desventajas competitivas frente a otras formas de generar energía" y aludía específicamente al nuevo impuesto del 7% a la generación de electricidad, que afecta a 590 instalaciones de renovables y cogeneración en Almería que emplean a 189 personas.
Asi mismo, recordaba que sigue en vigor la moratoria de las
primas a las renovables aprobada por el Gobierno central en enero de
2012, que según informaba, ha supuesto que 51 proyectos de energía
fotovoltaica, eólica y de cogeneración que se iban a poner en marcha en
una treintena de municipios "se hayan quedado parados, sin que sepamos
cuál va a ser su futuro" y que 25 proyectos ya no vayan a seguir
adelante, "con la consiguiente pérdida de una inversión estimada de 70
millones de euros".
La responsable provincial detallaba respecto a los incentivos gestionados por la Agencia Andaluza de la Energía que, en el último año se han aprobado 1.111 proyectos en Almería con 1,7 millones de euros en ayudas, y sobre los fondos reembolsables, que gestiona esta agencia junto a a la Agencia IDEA, expicaba que están dotados con 90 millones de euros para financiar proyectos de ahorro y eficiencia energética.
Según señalaba la delegada territorial, Almería tiene un parque generador de energías renovables diversificado, con 602,5 MW de potencia instalada, casi la tercera parte del total provincial, y una generación anual superior a 1.200 gigavatios/hora, lo que equivale al consumo de 240.000 viviendas y supone que se dejan de emitir a la atmósfera 440.000 toneladas de CO2.
La responsable provincial detallaba respecto a los incentivos gestionados por la Agencia Andaluza de la Energía que, en el último año se han aprobado 1.111 proyectos en Almería con 1,7 millones de euros en ayudas, y sobre los fondos reembolsables, que gestiona esta agencia junto a a la Agencia IDEA, expicaba que están dotados con 90 millones de euros para financiar proyectos de ahorro y eficiencia energética.
Según señalaba la delegada territorial, Almería tiene un parque generador de energías renovables diversificado, con 602,5 MW de potencia instalada, casi la tercera parte del total provincial, y una generación anual superior a 1.200 gigavatios/hora, lo que equivale al consumo de 240.000 viviendas y supone que se dejan de emitir a la atmósfera 440.000 toneladas de CO2.
Además, en Almería hay 80 empresas dedicadas a este
sector que emplean a un millar de trabajadores.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)