domingo, 12 de marzo de 2017


MUYINTERESANTE.ES
12 trucos para mejorar la memoria


 Reglas nemotécnicas para mejorar la memoria
La memoria funciona como un archivador. Si lo acostumbramos a utilizar reglas nemotécnicas le costará mucho menos agilizar el proceso de encontrar lo que está buscando. Así, utilizar asociaciones que nos resulten cómodas con conceptos que queremos aprender ha resultado ser una excelente estrategia para acostumbrar a nuestra memoria a que recupere con rapidez lo que hemos aprendido. Asociar los números con palabras que rimen podría ser el ejemplo más básico (uno-zumo; dos-tos, etc.). Esta clase de trucos, según han demostrado varios estudios publicados en la revista Neuronponen en funcionamiento varias zonas del cerebro distintas del hipocampo, como la corteza perirrinal que tiene un papel clave en el reconocimiento visual.
Dormir bien es uno de los instrumentos para mejorar la memoria pero también tiene muchos otros beneficios.

1.     Abrir y cerrar las manos ayuda a mejorar la memoria

Un truco al alcance de todos. Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Montclair (EE.UU.) y publicada en la revista Plos One, reveló que apretar el puño derecho durante 90 segundos ayuda en el proceso de formación de la memoria. De otro lado, apretar el puño izquierdo, también facilita la recuperación de información almacenada en nuestra memoria. 
2.     Los juegos de Brain Training mejoran la memoria 
Todo aquello que emprendamos con objeto de mejorar nuestra memoria va a dar sus frutos. Practicar 15 minutos al día de juegos de entrenamiento cerebral, mejora el rendimiento de la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento, según un estudio publicado en la revista Plos One
3.     Meditar mejora la memoria 
Una investigación llevada a cabo por la Universidad de California en Santa Bárbara (EE.UU.) demostró que con dos semanas de entrenamiento en lo que se conoce como “mindfulness”, es posible mejorar notablemente la comprensión lectora, la capacidad de la memoria de trabajo y la concentración. La meditación es, por tanto, una poderosa herramienta para ayudarnos a reforzar la memoria. 
4.     Cerrar los ojos mejora la memoria

Parece un gesto simple pero es completamente efectivo. Un estudio llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Surrey (Reino Unido) con 178 participantes, concluyó que recordamos hasta con un 23% más de eficacia (recordamos con más precisión los detalles) si tenemos los ojos cerrados a si lo tenemos con ojos abiertos. El estudio se publicó en la revista Journal and Criminology Psychology.
5.     Café para mejorar la memoria 
Los componentes del café no solo nos despiertan y nos hacen sentir más activos, sino que también refuerzan la memoria. La culpable es la cafeína y según un estudio desarrollado por la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) y publicado en la revista Nature Neuroscience, tomar un café justo después de haber afrontado un trabajo importante refuerza nuestra memoria. “Es la primera vez que se observa este efecto de la cafeína para reducir el olvido un día después de haberla ingerido”, explica Michael Yassa, líder del estudio.
6.     Sonidos sincronizados para mejorar la memoria 
Aunque está en fase experimental, una nueva investigación de la Universidad de Tübingen (Alemania) y que recoge la revista Neuron ha descubierto que la reproducción durante el sueño de sonidos sincronizados con el ritmo de las oscilaciones cerebrales lentas aumenta la memoria.
7.     Hacer ejercicio mejora la memoria 
Realizar ejercicio de intensidad moderada ayuda a memorizar lo aprendido con anterioridad. Así lo atestigua un reciente estudio de la Universidad de California (EE.UU.) en la que participaron voluntarios de entre 50 y 85 años de edad y que demostraron las bondades de estar activo físicamente. El experimento consistió en ver imágenes placenteras; luego, pedalear en una bicicleta estática durante 6 minutos al 70% de su capacidad y luego, una hora más tarde, realizar un examen sorpresa respecto a las imágenes que habían visualizado antes de hacer ejercicio. Los resultados demostraron que la liberación de norepinefrina, inducida por el ejercicio físico, provocó una mejora llamativa de la memoria respecto a los voluntarios que realizaron ejercicio en comparación con los que no lo hicieron.
8.     Dormir la siesta mejora la memoria 
Si un sueño reparador cada noche ya es de por sí uno de los elementos a tener en cuenta para nuestra memoria, la siesta también aporta su granito de arena. Dormir unos 20 minutos de siesta cada día nos ayuda a recordar mejor lo que hayamos aprendido, ya que durante este reposo consolidamos lo aprendido sin darnos cuenta. Este beneficio lo obtenemos a cualquier edad.
9.     Chocolate para mejorar la memoria
¿El chocolate es bueno para la memoria? Por supuesto. Diversos estudios publicados en la revista British Journal of Clinical Pharmacology han concluido que uno de los componentes del cacao, los flavonoles, están relacionados con un mejor desempeño cognitivo. El motivo es que estimulan la perfusión cerebral, favorecen la neurogénesis y promueven cambios en las áreas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.
10.                       Dormir bien mejora la memoria 
Si tienes problemas de insomnio o te cuesta dormir habitualmente, has de saber que ambos son grandes obstáculos si queremos conseguir una memoria de delfín (que tienen mejor memoria que los elefantes). Así, invertir en sueño desde que somos muy pequeños ha demostrado ser el mejor instrumento para tener mejor memoria durante la vejez, según un estudio publicado en la revista Sleep. En la investigación, que duró varias décadas, los voluntarios del estudio (en torno a la mediana edad) que durmieron las horas adecuadas, tenían mejor memoria 30 años después, que los que no durmieron lo suficiente todos estos años. Además, no hemos de olvidar que dormir bien habitualmente tiene un beneficio directo sobre la memoria y el aprendizaje.

11.                       Socializar mejora la memoria 
Relacionarse con los demás, ya sean amigos, familia o conocidos, se ha asociado a una mejor memoria. Así lo atestigua un estudio de investigadores australianos y publicados en la revista Journal of Aging Research que demostró que aquellos participantes que tenían un mayor contacto con amigos cercanos una importante red social, presentaron un mejor rendimiento en las pruebas de memoria tras un seguimiento de 15 años.






Un 23 de enero....





IDEAL

Ramón González, un almeriense en la NASA, medalla de Andalucía

El Gobierno andaluz premia al doctor en robótica e ingeniero informático por la Universidad de Almería por su trayectoria en diversas agencias, entre ellas la espacial norteamericana



El Consejo de Gobierno ha acordado esta mañana conceder la distinción de la Medalla de Andalucía 2017 a Ramón González Sánchez, natural de Viator (Almería), doctor en Robótica e ingeniero informático por la Universidad de Almería, y que cuenta con una extensa y multidisciplinar experiencia en el campo de los sistemas automáticos de robots móviles y vehículos autónomos.
·     El almeriense Ramón González: "El mérito de la Medalla es que se reconozca a la ingeniería"
Trabaja desde septiembre de 2014 como investigador en el grupo de Movilidad Robótica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). En esta universidad norteamericana, que acumula 78 Premios Nobel entre profesores y alumnos, colabora con proyectos de I+D para agencias como la NASA, en posibles misiones a Marte y la Luna, y con la OTAN, en un software de simulación de vehículos militares. González Sánchez ha trabajado también en un proyecto financiado por la Agencia Espacial Europea (ESA) durante una estancia de investigación en el Instituto Tecnológico Suizo de Zúrich.
Autor de destacadas publicaciones y artículos científicos, así como de dos patentes, otra de las pasiones de Ramón González es la divulgación científica, que en 2016 le llevó a publicar el libro ‘¿Innovar o morir?, ésa es la cuestión’. En este ensayo, además de rendir homenaje a los investigadores anónimos, subraya la incidencia de los avances científicos en nuestra vida cotidiana.
Antes de desarrollar su tarea profesional en Estados Unidos, fue docente en las universidades de Zaragoza y Almería. El joven investigador manifestaba en una entrevista reciente que “cuando uno tiene que dejar su país se va triste, pero quien debería estar triste y preocupado no es es el que se va, sino el país que está perdiendo sus valores”.


Ramón González, Doctor en robótica,
Medalla de Andalucía




El investigador del MIT Ramón González ha recibido la Medalla de Andalucía por su labor científica.


Ramón González Sánchez. Natural de Víator (Almería), es doctor en Robótica e Ingeniero informático por la Universidad de Almería y cuenta con una extensa y multidisciplinar experiencia en el campo de los sistemas automáticos de robots móviles y vehículos autónomos.






Este catalán será el próximo Nobel español

Juan Ignacio Cirac
Le apodan 'El Messi de la Física'. Es el ídolo de los estudiantes más listos de España. Y suena cada año para el Nobel.
Pasamos un día con Juan Ignacio Cirac, el cerebro del 'ordenador cuántico'. "En nuestro país falta dinero para la ciencia y también conciencia de sus beneficios", denuncia.

Da saltitos, se muerde los labios y enseña la foto en su móvil. Está feliz. Es su ídolo y se ha quedado sin palabras cuando al fin lo ha podido tocar. Pero ahí está ella, junto a él, en su teléfono. Acaba de terminar la actuación y en el escenario no han sonado baladas de amor. O quizá sí. Cientos de estudiantes de Físicas y Matemáticas han seguido la charla de Juan Ignacio Cirac (Manresa, 1965) sobre ordenadores cuánticos con miradas arrobadas.

Como la de Odette, estudiante de primero de Físicas y aficionada al oboe: la adolescente feliz que posa junto al físico teórico más importante de España, encargado de inaugurar el rehabilitado salón de grados de la Facultad de Físicas de la Universidad Complutense de Madrid. O la de su amigo Jaime: «Me encantaría que Cirac me dirigiera la tesis».

Ese sueño no se compra con dinero. Pero, claro, se trata de Jaime Redondo, dueño de la mejor nota de la Selectividad 2016: todo dieces. Él es uno de los 30 alumnos del doble grado de Física y Matemáticas, la carrera con nota de corte más alta de España. Para escuchar a Cirac, ambos se han saltado una clase de Química. Y sin remordimientos.

Al premio Wolf, premio Príncipe de Asturias y director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Alemania le gusta volver a su facultad.

Fue allí donde estudió ese señor ya de 50, joven promesa de la Física, hoy ya consolidada. En sus pasillos y aulas se licenció sin imaginarse como futuro candidato al Premio Nobel.

Entonces era sólo un jovencito que llegó a la Física fascinado por la fusión nuclear, los agujeros negros, las lecturas de Isaac Asimov... Los que le escuchan hoy son más de The Big Bang Theory, la serie televisiva que protagonizan tres amigos físicos y un ingeniero investigadores en CalTech. Lo confirmará Cirac luego, en una tranquila charla en un despacho: «Es un fenómeno mundial. En EEUU, se han duplicado las matriculaciones gracias a ella».
Ninguna campaña institucional que animara a estudiar carreras de ciencias y tecnología ha sido tan eficaz como esta serie. A los alumnos les gusta sentirse tan raros como Sheldon Cooper, el protagonista, que estudia la Teoría de Cuerdas. Investigación básica a largo plazo. Como la de Cirac.

Menuda caña ha dado en la conferencia a los medios de comunicación...
La cuestión es saber interpretar lo que dicen los periódicos. No puedes pensar que el cáncer se va a curar al día siguiente de un avance en ciencia básica. Son pequeños pasos.

Y esa ciencia básica, ¿la harán empresas como Google?
No, porque no miran a más de 10 años, con pequeñas excepciones y departamentos. Aunque Google se ha asociado con la Universidad de California en Santa Bárbara, y también Microsoft para investigar el ordenador cuántico... Pero será fundamentalmente ciencia aplicada.

Por eso habrá trabajo para muchos físicos y matemáticos. Aplicados. Como los que se agolpan en las puertas de este salón de actos original de los años 30. Aquellos años en los que Alemania, donde aprecian la valía de Cirac, se metía a fondo en lo que acabó revelándose como la última frontera: la Física Cuántica. Por ahora. «Te acostumbras a ella, pero no llegas a entenderla», dice uno de los alumnos, justo delante de dos que se comen un bocata de chorizo con camisetas de grupos heavies.

En la fila tercera consiguen sitio María del Carmen Sánchez Trujillo y su marido, los dos jubilados, pareja desde que coincidieron en la facultad. Tienen a un hijo físico y ella ha sido profesora aquí durante 40 años: «No creo que nunca haya visto así el salón de actos», dice mirando emocionada a los que se han quedado de pie. Ella es física experimental y bromea con lo raritos que se han sentido siempre los teóricos. Como Sheldon Cooper, quien al escuchar a su hermana decir que presume ante sus amigos de hermano científico espacial, responde: «Qué humillante. Científico espacial».

Pero Cirac no es así. Esta templada mañana de invierno es el Messi de la Física haciendo regates delante de los canteranos del Barça. Pero no va de nada especial, no cultiva imagen de genio atolondrado, no huye de la gente. Lleva pantalón de pinzas, chaqueta y camisa Oxford azul. Solo una hebilla de cinturón un poco grande aspira a extravagancia. Todo acorde con el orden racionalista del aula Blas Cabrera, quien da nombre también al Premio Nacional de Física: otro más en la colección de galardones del investigador madrileño.

Fue Cabrera el físico más importante de la primera mitad del siglo XX en España y asistió en 1930 al sexto Congreso Solvay en Bruselas junto a Niels Bohr, Albert Einstein y Paul Dirac. Con las fotos de los tres inicia Cirac su conferencia. Ellos fueron los protagonistas de la primera revolución cuántica. Ahora, Cirac es un español con un papel principal en la segunda.

¿Cómo mantiene el foco de sus investigaciones? ¿O sucumbe a las ganas de empezar a investigar otras líneas?
Me voy adaptando. En la información cuántica queda mucho por hacer. Pero hay otros temas que me interesan, más fundamentales. Me gustaría describir sistemas complejos de átomos. Una persona es distinta a una sociedad. Queremos saber cómo funciona esa sociedad de átomos.
"China dedica más dinero a I+D que cualquier país. Han visto que la investigación es necesaria"



Fotografía por Javier Nadales

En la sociedad humana existen los vendehúmos y, en su charla, Cirac los diferencia de los científicos serios, prudentes y humildes. Al ordenador cuántico -«la máquina infinita», como la bautizó la revista Time hace un par de años- no se le espera antes de una década. Por muchas ganas que tengamos los periodistas, aunque concede que no todo es fantasía en los titulares: además de Google o Microsoft, en la carrera también están los servicios de inteligencia mundiales. «En 1995, en un congreso en Maryland, nos dimos cuenta de que había por allí unos extraños. Eran de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA)», nos explica luego. Mucho antes de que todos, gracias a las filtraciones de Edward Snowden, supiéramos de su existencia.
En la charla, Cirac retrocede hasta esas fotos de Einstein, Bohr, Dirac, entre otros. Fueron ellos lo que profundizaron en la materia de la que está hecho el mundo. Se encontraron con paradojas y, sobre todo, con la dificultad de la persona común por entender aquello con una «visión macroscópica». Es difícil seguir a Cirac cuando se mete de lleno a explicar las «superposiciones cuánticas». Superposiciones se merecen los veinteañeros que se han quedado en camisetas de manga corta por el calor que se acumula en ese salón de actos. Y tendrán trabajo. En España o en el extranjero, como este firme aspirante al Nobel -etiqueta que adquieren los Premios Wolf de manera automática al recibirlo- que no vive la emigración como drama.

Viaja mucho a China, ¿cómo de punteros están en ciencia?
Le dedican más financiación a la investigación que cualquier otro país. Para tener propiedad intelectual han visto que es necesaria la investigación. En mi grupo hay cinco chinos. El Gobierno tiene un programa de retorno de mil científicos al año. Entre los científicos las cosas funcionan así.

Él no volverá a España. Las condiciones del sistema de investigación alemán no tienen parangón aquí: «Siempre cuento el pacto de Estado para invertir un 3% del PIB para investigación, y luego subir a un 5%, en plena crisis, cuando otros recortaban. Es un ambiente único. Alemania hace una apuesta a futuro. Buena parte de su economía es la tecnología y eso hace que valore los tres pilares: la ciencia, la tecnología y la educación». Eso sí, advierte de que tienen que ser las empresas las que se unan al esfuerzo.

Para ver la relación con la economía, ¿qué le debemos a la física cuántica que pueda apreciar el común de los mortales?
Toda la electrónica, la base de los ordenadores comunes, equipos de radio, televisión, etc., los láseres, los materiales superconductores, las centrales nucleares...

Pero no todo es cuestión de talonario...
Claro, no puedes decirle a una empresa que invierta en investigación sin que ella vea los beneficios a obtener. Hacen falta condiciones de contorno. En Alemania hay infraestructura y conciencia y eso falta en España, además del dinero, que también.

Y algunos cambios en la Universidad...
Tendrá que haberlos. Ha habido varios comités de expertos que han hecho informes para distintos ministerios y no se han tenido en cuenta. El de Rolf Tarrach, por ejemplo. Pero lo veo desde fuera y es fácil opinar. Hay que consultar con los expertos españoles que saben de eso.

Eso sí, añade que los científicos españoles con los que se topa en el extranjero, en grupos de investigación, son muy buenos. En la charla deja claro a los alumnos lo orgulloso que está de haber salido de la Complutense. Se trata de un campus universitario único: La Moncloa está en él, a poco más de un kilómetro, pero no hay grabaciones de Mariano Rajoy hablando de física cuántica. Sí la hay de Justin Trudeau, primer ministro canadiense, que explicó en rueda de prensa el salto enorme que supondría un ordenador cuántico capaz de procesar la información prescindiendo del sistema binario.
Quejarse de la poca valoración social a la ciencia en España es un clásico, pero no lo parece en ese salón de actos. Son la élite. La casta complutense.

La materia gris que estudia la materia. Los alumnos más brillantes, interesados cuando Cirac dice que está «muy implicado con los iones atrapados». Porque, explica, «atrapar iones no es tan sencillo». No lo dudamos.

A continuación, se atreve con las profecías prudentes. Es cierto que en breve, quizá dos años, habrá ordenadores cuánticos que harán cálculos que ahora no pueden hacer los clásicos. «Pero ese algo que conseguirán será inútil, no resolverá problemas», añade a modo de agua fría futurista.

En el turno de preguntas, contesta que para meterse en la investigación cuántica «hace falta ser aplicadillo en Física, pero esto no es la Teoría de Cuerdas». Menos mal. Si quieren atisbar de lo que habla, prueben a seguir a Enrique de Borja, autor del blog Cuentos Cuánticos, uno de los favoritos de los alumnos del doble grado que abarrotan la sala. Aquí hay adolescentes con referentes como Pablo Jarillos, físico valenciano del MIT. Quizás sean algo más que «aplicadillos». «Han venido hasta de primero de carrera. Era como si yo estuviera allí hace 33 años», comenta Cirac, encantado de la abultada convocatoria.

Luego recuerda cómo era el ambiente en su casa: «Mi madre era profesora de instituto y mi padre trabajaba en el Ministerio de Educación y había sido profesor también. Lo más importante para ellos era la educación. Es un perfil habitual entre investigadores que me he encontrado».

Por su edad, él y los investigadores de los que habla no pueden ser productos de experimentos pedagógicos. Simplemente, se sentó en un pupitre y escuchó clases de profesores. «Yo no tengo ninguna queja de aquello, pero no sé decir si otro sistema educativo sería mejor». Habla de la separación que hacen en Alemania a los 10 años entre niños que irán a la universidad y los que no. De lo duro, de sus ventajas y de sus inconvenientes. Pero no quiere opinar más de sistemas educativos: «No es blanco y negro». Tampoco se moja al preguntarle qué equipo, de qué universidad será el primero en redondear el ordenador cuántico. Mucho menos si se le pregunta qué le parecen las peleas del nacionalismo político cuando se observan leyes del Universo: «No comento esos asuntos».

Después de una comida con las autoridades académicas, pone rumbo a la sede la Fundación de Telefónica, para conocer Open Future. Acaba de estar en Barcelona, en el cuartel general de I+D de la multinacional española, y habla de lo «espectacular» que le pareció. Desde hace unos meses es consejero de la empresa. Fue una apuesta de José María Álvarez Pallete al sustituir a César Alierta en la presidencia. No era un apellido de toda la vida de consejo. No era un ex político. Tampoco un financiero. Si Telefónica quería acentuar su perfil tecnológico, la apuesta clara era por el hombre que ahora está explorando cómo funciona la sociedad subatómica. Seguro que en el consejo no habla de conceptos cuánticos como los qbits, pero sí que puede concienciar de la importancia de invertir en universos nuevos.

Alerta de noticias demasiado buenas por irreales, pero su charla se ha convertido en una experiencia buena y tangible. Un salón de actos a rebosar, unos jóvenes que tienen de ídolo a un físico teórico y que se carcajean con los diálogos de los protagonistas de The Big Bang Theory. Hay cambios sociológicos que, a veces, pasan tan desapercibidos como los qbits. «He estado hablando con el mejor expediente de Selectividad del año pasado, del doble grado, y su sueño es que le dirija la tesis», consigo decirle a Ignacio Cirac casi al final de nuestro encuentro. «Vienen muchos alumnos españoles en estancias de tres meses...», responde él.
El científico es generoso y humilde, como dijeron de él en la presentación de la charla. Un señor normal, camino de Gran Vía desde la Complutense,



Día internacional de la mujer y la niña en la ciencia

La ciencia y la igualdad de género son vitales para realizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

TEXTO POR CRISTINA ESCANDÓN 

ILUSTRADO POR 
BÁRBARA PULIGA

En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Lamentablemente, seguimos enfrentándonos a barreras que nos impiden participar plenamente en esta disciplina.
De acuerdo con un estudio realizado en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.
Esto es inaceptable.

Por ello, desde Principia hemos decidido sumarnos a los eventos que se desarrollarán con motivo del día internacional de la mujer y la niña en la ciencia el próximo 11 de febrero

¿Por qué hemos decidido hacerlo?
Para sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos lo exijan a sus representantes. 

Por todo eso y porque Principia es una plataforma reivindicativa, y entre sus principales reivindicaciones está la de la igualdad de género y la difusión del papel de las mujeres en la ciencia.

Desde el inicio del proyecto comenzamos a publicar una serie de artículos sobre mujeres de ciencia de la mano de Patricia Rodríguez (@_Argi_). De ahí surgió la sección homónima «Mujeres de ciencia», en la que de forma periódica tratamos de publicar contenido original basado en las inspiradoras historias que muchas de las grandes científicas, pioneras, nos dejaron y que conviene recordarlas.


Y aunque algunas son bastante famosas, otras son perfectas desconocidas para el público en general, lo que en muchas ocasiones genera vacíos en la historia del conocimiento, del avance de nuestra sociedad, y – lo que es peor- ocasiona vacíos en la memoria de quienes andamos por ese mundo preguntándonos cómo hemos llegado hasta aquí.