viernes, 13 de febrero de 2015


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FOMENTARÁ LA INDEPENDENCIA ENERGÉTICA

Las eléctricas serán el gran obstáculo de la batería de Tesla en España



José Manuel Soria, ministro de Industria, el rey Felipe VI y Borja Prado, presidente de Endesa

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Tesla, la responsable de que el coche eléctrico no sólo volviese a estar de actualidad sino que lo convirtió en un objeto de deseo, la que liberó sus patentes para fomentar la generalización de esta tecnología y la que está construyendo la mayor fábrica de baterías del mundo, ha vuelto a entrar en escena, en esta ocasión para anunciar una nueva herramienta pensada para facilitar la vida a aquellos consumidores que apuesten por el autoconsumo energético.
A falta de más detalles, que Elon Musk, CEO de Tesla, ha asegurado que llegarán en cuestión de semanas, se trataría de una batería doméstica para el almacenamiento de energía, ya fuese en puntos de recarga específicos o combinándola con sistemas basados en energías renovables, principalmente eólica y solar.
De esta forma, Tesla podría facilitar a miles de usuarios en todo el mundo que fuesen independientes de la red eléctrica, algo que los que apuestan por la autonomía energética recibirán con los brazos abiertos, y más si viene de un fabricante solvente como es la compañía de Elon Musk.
Las eléctricas contra el autoconsumo energético
A cambio, levantará algo más que ampollas entre el sector de las compañías eléctricas, que en España siempre se han opuesto al autoconsumo. De hecho, fueron los principales defensores del llamado impuesto al sol, el peaje de respaldo que el Gobierno incluyó en la propuesta del Real Decreto de Autoconsumo (no aprobado aún). Se trataría de una tasa que los usuarios de sistemas de autoconsumo tendrían que pagar, siempre que estos estuviesen conectados a la red, para colaborar a su mantenimiento. La propia Comisión Nacional de la Energía pidió la eliminación de este peaje por considerarlo discriminatorio para los que producen su propia energía y por hacer inviables los proyectos de autogeneración.
Elon Musk, consejero delegado de Tesla






Elon Musk, consejero delegado de Tesla

Eduardo Montes, presidente de UNESA, la patronal que agrupa a las cinco grandes eléctricas de España (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E.ON y EDP), explicaba en una entrevista el pasado mes de noviembre su postura a favor del peaje: “La red eléctrica la estamos utilizando entre todos, y entre todos la tenemos que pagar. Y claro que el autoconsumidor puede dejar de pagar… si se desengancha. Utilizando un símil, es igual que una autopista de peaje, cada vez que circulo por ella, la use mucho o poco, vaya más deprisa o más despacio, tengo que pagar los costes. Si no quiero pagar el peaje, tengo otras alternativas, como circular por caminos o por carreteras secundarias. Algo similar es lo que pasa en nuestro sistema eléctrico”.
La red eléctrica la estamos utilizando entre todos, y entre todos la tenemos que pagar. Y claro que el autoconsumidor puede dejar de pagar… si se desengancha
Por lo tanto, es de suponer que un sistema que favoreciese el autoconsumo totalmente independiente de la red eléctrica, con tecnología eficaz para acumular el exceso de energía generada y dar refuerzo en los momentos en que esta no fuese suficiente, contaría con la oposición casi segura de las grandes empresas energéticas de nuestro país, que a su vez podrían ejercer presión sobre el Gobierno para que dificultase su entrada y acceso en nuestro país.  
Como decimos, no se conoce mucha información todavía sobre el funcionamiento o las prestaciones de la batería que Tesla está preparando. Pero si tomamos como ejemplo la que fabrica Toyota para su modelo Mirai (el primer coche de hidrógeno fabricado en serie y pensado para el gran consumo), podría estar basada en el hidrógeno y tener una capacidad como para suministrar energía durante una semana entera a una familia con un consumo medio.
California no es España
Forbes explica que California podría ser un sitio prometedor donde comenzar a implantar estas baterías, ya que el Estado tiene el objetivo de incrementar el uso de tecnologías de almacenamiento de energía para complementar la generación de electricidad a partir de la energía solar. De hecho, representantes de Tesla aseguran que son las eléctricas uno de sus principales clientes potenciales, que podrían utilizar sus baterías para solucionar problemas de irregularidad en la generación y el suministro.
(Gráfico: Antonio Alcaraz Hernández)(Gráfico: Antonio Alcaraz Hernández)
Además, tanto allí como en países como Alemania, Holanda, Dinamarca o Canadá, las instalaciones de sistemas de autoconsumo basados en energías renovables, que serían las que más provecho podrían sacar de estas baterías domésticas, están reguladas de forma favorable para el consumidor utilizando un esquema llamado balance neto. En él, los consumidores que cuentan con una pequeña instalación de energía solar o eólica pueden verter a la red eléctrica el exceso de electricidad producida y a cambio reciben un bono para consumirla cuando la necesiten.
En España este esquema no ha logrado implantarse, a pesar de ser demandado por muchos de esos usuarios, argumentando que fomentaría la utilización de energías renovables y el consumo racional de los recursos, a la vez que aseguraría el suministro en momentos de menor generación.
Por todo esto, la mano que Tesla pretende tender a los particulares que apuestan por generar su propia energía aún tiene un largo camino por delante. Primero, tenemos que conocer detalles importantes, como funcionamiento, precio, vida útil y plazos de tiempo en que estará disponible (aunque estos podrían ser más cortos de lo esperado: la producción podría empezar en seis meses y llegar al mercado a finales de este año o principios del que viene). Después, está por determinar quiénes podrían beneficiarse de estas baterías: 
1.¿serán solo los que cuenten con sus propios sistemas de generación? 2.¿O será posible recargarlas en las electrolineras?
Pero además, habrá que ver, concretamente en nuestro país, cuál es la reacción de las compañías eléctricas, si encajan con elegancia la llegada de un nuevo actor que ayudará a muchos usuarios a independizarse energéticamente por fin o si se revolverá y utilizará los medios a su alcance para impedir o al menos entorpecer su expansión todo lo posible. Si a la experiencia nos remitimos, la segunda opción parece desde luego la más probable. 

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UNA BATERÍA PROMETE LA AUTONOMÍA DOMÉSTICA

Adiós a la factura de la luz: Tesla llegará a los hogares en seis meses


         Elon Musk ya ha demostrado que la gasolina no es necesaria, y pretende demostrar que es posible viajar a Marte. Ahora, el fundador de Tesla y SpaceX promete acabar con la factura eléctrica en los hogares. Y no hablamos de 2020 precisamente, porque el producto –según asegura– está prácticamente listo para su comercialización.
Elon Musk, CEO de Tesla, presentará sus baterías domésticas en pocas semanas
Las eléctricas no tendrán ni tiempo para reaccionar. Según asegura Bloomberg, el producto se presentaría en unas pocas semanas y su producción comenzaría en apenas seis meses. Por ello es posible que los primeros clientes puedan salirse de la red para administrar ellos mismos su electricidad, sin pagar facturas.
Elon Musk, CEO de Tesla, presentará sus baterías domésticas en pocas semanas







Musk no ha filtrado los detalles de cómo pretende ahorrarnos la factura eléctrica, pero se especula con una potente batería capaz de almacenar sin problemas toda la energía renovable, con la capacidad de mantener un hogar durante una semana con una sola carga
El objetivo es que el abonado sea autónomo en la producción y gestión de su electricidad doméstica para, de esta manera, dejar de pagar la factura a fin de mes.
Ante la falta de detalles del CEO de Tesla, The Verge sugiere que la batería sería de hidrógeno y recargable mediante energías renovables. Este medio se basa en el sistema que utiliza el Toyota Mirai, el primer coche de hidrógeno fabricado en serie, para sugerir que el dispositivo de Tesla sería portátil y que sus propietarios podrían recargarlas, a falta de placas solares, en los puntos de recarga del fabricante, bien a coste cero o a un precio mucho más competitivo. El modelo fabricado por la marca japonesa da la opción al usuario de sacar la batería del coche y utilizarla para proveer la casa de energía, en teoría durante una semana si hablamos de un hogar medio y una batería completamente cargada.
¿Adiós a la factura eléctrica?
La evolución del sector de la automoción con respecto a Tesla fue: primero desdén, luego condescendencia y finalmente una seria preocupación. El vehículo estrella de la casa, el Model S, fue el coche de lujo más codiciadoentre los más adinerados de Estados Unidos, y dejó atrás a mitos como Porsche o Ferrari.
Respecto a las eléctricas, curiosamente se convertirían también en uno de los principales clientes de Tesla. “Estamos hablando con la mayoría de ellas”, sostiene el director técnico JB Straubel, en alusión a las negociaciones que mantienen con los principales operadores del país.
La batería daría toda la electricidad que necesita un hogar a la semana antes de necesitar recarga
Y es que uno de los mayores problemas que padecen las eléctricas, en especial en California, es el suministro, con una creciente demanda que satura las redes y provoca cortes. La batería de Tesla a gran escala podría aliviar este problema a las centrales, y sería el principal atractivo para los operadores.
Si nada se tuerce, en unos pocos meses se verán cada vez más hogares en Estados Unidos con placas solares en sus tejados que administren su consumo eléctrico, sin –mucho– coste ni impacto en el medio ambiente. La siguiente cuestión será saber qué sucederá en Europa y las trabas legales que puedan plantearse en un sistema mucho más proteccionista.
El problema de la autonomía no es tanto la obtención de energía, solar o eólica, sino su almacenamiento, al que el analista Ben Kallo se refiere como “el Santo Grial”. Que los particulares puedan almacenar energía renovable a gran escala cambiaría un statu quo al que ya nos habíamos acostumbrado. Y Elon Musk promete mostrarnos el futuro en unas pocas semanas.

viernes, 6 de febrero de 2015

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El inventor español que pasó de la pobreza a codearse en Nueva York con Edison y Tesla

Mónico Sánchez en una demostración de su invento 
Mónico Sánchez en una demostración de su invento
Cuando Mónico Sánchez puso pie en Nueva York en 1904, a los 23 años, sólo sabía comunicarse en inglés escrito. Nunca lo había escuchado ni lo había hablado, pero había aprendido a leerlo y a escribirlo gracias a un curso de electricidad por correspondencia que había seguido desde Madrid con una academia inglesa.

“En aquella época, en España, era muy raro encontrar a alguien con quien practicar inglés”, bromea Isabel Estébanez Sánchez, nieta de Mónico Sánchez. Así que durante los primeros días en América, Mónico tenía que escribir lo que quería decir porque no sabía cómo pronunciarlo.

A sus 63 años, Isabel ha contado más de una vez la historia de su abuelo, un hombre notable que supera el tópico del “hecho a sí mismo”. Nacido en un pequeño pueblo de Ciudad Real, Mónico se convirtió a base de un empeño cabezota y totalmente contra corriente en un inventor prolífico, en un empresario de éxito y en un hijo pródigo que regresó a su lugar de origen para llevar desarrollo y empleo a sus vecinos.

De Pierdrabuena a Madrid para estudiar electricidad

Mónico Sánchez nació en 1880 en Piedrabuena, Ciudad Real, en lo más profundo de una España rural en la que había pocas salidas más allá de trabajar en el campo. Su madre era lavandera y su padre se dedicaba a fabricar tejas. En aquel momento, el 75% de los habitantes de su pueblo natal eran analfabetos.

Sánchez recibió la educación que la escuela de su pueblo podía otorgarle, y muy pronto empezó a trabajar, primero de recadero en Piedrabuena y poco después como aprendiz en un comercio de Fuente el Fresno, un pueblo cercano. A menudo caminaba descalzo para no desgastar sus zapatos. Con ayuda de su anterior jefe, cuando rondaba los 20 años abrió su propia tienda, que regentó durante poco tiempo antes de venderlo todo y marcharse a Madrid. Su maestro de escuela, don Ruperto Villaverde, le animó a que siguiera estudiando, y la capital era el sitio para hacerlo.

No sabía inglés, ¿cómo iba a saber? Pero aprendió poco a poco, no sabemos muy bien cómo. Simplemente fue siguiendo el curso y sacándolo con muy buenas notas.
 
Porque lo que Mónico Sánchez quería ser, sobre todo, era ingeniero eléctrico, algo que en aquella época era imposible, recuerda su nieta, sin tener una educación reglada, de la que él carecía. Además, cuando llegó a Madrid en 1901, la Escuela de Ingenieros Industriales estaba cerrada a causa de las huelgas estudiantiles.

Así que se apuntó a un curso de electrotecnia por correspondencia de una academia británica, el Electrical Engineer Institute of Correspondence. “No sabía inglés, ¿cómo iba a saber? Pero aprendió poco a poco, no sabemos muy bien cómo. Simplemente fue siguiendo el curso y sacándolo con muy buenas notas”. El ingeniero que impartía el curso quedó tan impresionado con sus resultados que, igual que su primer maestro, le animó a seguir adelante y le recomendó para un puesto en una compañía estadounidense.

A estudiar a Nueva York con 60 dolares en el bolsillo

Así que el joven Mónico se fue a hacer las Américas a los 23 años con 60 dólares que había podido reunir y unos conocimientos de inglés reducidos a la expresión escrita y al campo de la ingeniería eléctrica. Ante las autoridades de inmigración escribió que el propósito de su viaje era "to study" (para estudiar), tal y como recoge Juan Pablo Rozas, de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Una vez allí, su constancia se mezcló con la suerte y el éxito no tardó en llegar. Se matriculó en un centro de formación profesional y también realizó un curso de unos meses en la Universidad de Columbia. En 1907, por fin, consigue su ansiado título de ingeniero. Poco después entra a trabajar como ingeniero en la Van Houten and Ten Broeck Company, una empresa dedicada a la instalación de aparatos eléctricos en hospitales diseñados para la atención médica. 

Era el momento en el que Edison y Tesla proponían sus modelos contrapuestos de distribución de la energía eléctrica: la corriente continua el primero y la alterna el segundo. Sus polémicas se desarrollaban en público, con intercambios de artículos y cartas en los periódicos, con una feroz guerra de patentes y con espectáculos dantescos como el de Edison electrocutando a una elefanta, como recordaba el físico y biógrafo oficioso de Mónico Sánchez, Manuel Lozano Leyva, en una entrevista a Materia.

Un aparato de rayos X portátil

Durante su época en la Van Houten, Mónico desarrolló uno de los inventos que le reportó más fama e ingresos: una máquina de rayos X portátil. Todas las que existían hasta el momento pesaban casi media tonelada y eran tremendamente aparatosas. Él consiguió producir una que apenas pesaba diez kilos y cabía en una maleta.

Nuestro inventor aprovechó un fenómeno físico: que el hierro necesario para hacer un transformador es mucho menor si en lugar de usar 50Hz, utiliza 7Mhz
Los rayos X habían sido descubiertos un par de décadas antes, en 1875, por el físico alemán Wilhelm Röntgen y se empleaban en muchos hospitales, pero para generarlos era necesario un generador de alta tensión con una pesada fuente de alimentación. "Nuestro inventor aprovechó un fenómeno físico: que el hierro necesario para hacer un transformador es mucho menor si en lugar de usar 50Hz, utiliza 7Mhz", explica Rozas. El peso se reducía tanto que el aparato podía transportarse con relativa facilidad en un par de maletas.

El ejército francés se interesó por el invento y compró unas 60 unidades para sus ambulancias de campaña. Durante la I Guerra Mundial, el inventó de Mónico se utilizó en hospitales de campaña, ayudando a diagnosticar y salvar la vida de decenas de soldados. Pero el uso de su invento no se limitaba a los rayos X, sino que se podía aplicar, según sus propias palabras "a cualquier sistema de alumbrado, ya sea de continua o de alterna, y puede, debido a su simplicidad, ser efectivamente manejado por un operador sin preparación. Los resultados alcanzados sólo son comparables con aparatos de alta frecuencia de mucho mayor peso, costo y complejidad". 

El ingeniero Frederick Collins, que quería construir los primeros aparatos de telefonía sin cables, se fijó en Mónico, y le fichó como ingeniero jefe de la Collins Wireless Telephone Company, ofreciéndole medio millón de dólares por su invento, con la idea de comercializarlo desde su compañía. En la Feria de la Electricidad de 1909, el stand de la Collins, donde el español fue retratado, era contiguo al de la General Electric de Edison y al de la Westinghouse de Tesla.

Tres años después, en 1912, regresó a España. “Él siempre quiso volver a España y aprovechar aquí todo lo que había aprendido”, asegura su nieta. Así que, después de alguna visita, con ocasión de ferias internacionales para tantear el posible éxito de sus ideas, hizo las maletas y volvió definitivamente a su pueblo, Piedrabuena, con la intención de construir una fábrica de tecnología puntera en la época.

Fabricaba, cuenta su nieta, aparatos electrónicos, “sobre todo para uso médico y para gabinetes de física”. Pero la construcción de la planta, de 3.500 metros cuadrados, no fue nada fácil, ya que en el pueblo por aquella época no había ni siquiera agua corriente, y mucho menos electricidad. Fue gracias a Mónico y su fábrica que se construyeron sistemas de distribución de agua y que la energía eléctrica sirvió a sus vecinos. Planeó también la creación de una escuela de lectroterapia, para la formación de médicos en estas nuevas técnicas, pero nunca llegó a materializarse.

Además, recuerda Isabel, llevó mucho trabajo al pueblo. En su fábrica trabajaron tanto hombres como mujeres, estas en tareas más secundarias aunque también cualificadas. Algunos profesionales, como los vidrieros especializados para fabricar muchos de los tubos, tuvo que contratarlos en Alemania. “Te puedes imaginar que no era nada habitual en un pueblo de Castilla por entonces. Tuvo que construir su propia central eléctrica para dar servicio a la fábrica y al pueblo”.

Los reconocimientos no tardaron en llegar y en 1914 recibió la Medalla de Oro de Ciudad Real, y en 1929 la Medalla de la Exposición Internacional de Barcelona "por los interesantes aparatos electromédicos y electrofísicos que ha presentado".


Su laboratorio funcionó durante varias décadas, pero la Guerra Civil y la posguerra fueron apagándole a él y a su trabajo. Durante el conflicto fue perseguido primero por combatientes del bando republicano, que incautaron su laboratorio y hasta su casa. Un día vinieron a buscarle y, al no encontrarle, se llevaron a su ayudante, Juan Mota, al que no se volvió a ver con vida. Después fueron los falangistas los que le acosaron, acusándole del asesinato de Mota. "Los pudientes lo odiaban por haberse enriquecido y los pobres por ser rico, cosas de la guerra (in)civil", lamenta Rozas.

La inestabilidad política y sobre todo el aislamiento internacional y los problemas para importar material y repuestos para su laboratorio dejaron su actividad en mínimos. Además, él mismo envejeció y sin un heredero para su empresa (su hijo había muerto años antes cuando aún era joven), fue perdiendo fuelle poco a poco.

Isabel cuenta que su madre, la única de los seis hijos de Mónico que le sobrevivió, trabajó durante mucho tiempo con su abuelo, pero nunca se planteó que ella fuese su heredera. 

“Él era un hombre moderno, la animaba a que estudiase y ella se encargó de muchas tareas administrativas de la fábrica. Pero eran otros tiempos y no se contempló que una mujer se pusiese al frente de la empresa”.

De forma que tras su muerte el laboratorio dejó de funcionar completamente. Hoy, parte de su trabajo está expuesto en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de la FECYT, donde se pueden muchos de los equipos que utilizaba en sus investigaciones.

Pero podríamos decir que la inquietud científica de Mónico ha sobrevivido a los años gracias a sus genes. Isabel cuenta que tanto ella como sus hermanos optaron por estudiar carreras científicas (ella misma es física de formación), al igual que sus hijos, los bisnietos de Mónico. Y todo gracias a un chaval que decidió que no quería pasar su vida haciendo tejas porque lo suyo era la electricidad. 

Mónico Sánchez con su aparato portátil de rayos X. Foto: Electro Therapy Museum. 
Mónico Sánchez con su aparato portátil de rayos X. Foto: Electro Therapy Museum.

miércoles, 4 de febrero de 2015


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Se trata de una copia de seguridad, recomendable hacerla de vez en cuando, puesto que en muchas ocasiones se produce un fallo o avería del disco duro en el que depositamos nuestro material

A menudo nos encontramos con algunos términos y expresiones informáticas que no todos los usuarios aciertan a entender. Muchos de ellos ya forman parte del imaginario castellano. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua va actualizando cada año con alguna de estas palabras, presentes cada vez más en la sociedad.
Una de esas es «backup». Se define como «copia de seguridad» y permite guardar y almacenar los ficheros, archivos y aplicaciones disponibles en un soporte informático como un teléfono móvil o un ordenador y tiene el objetivo de permitir la recuperación de estos datos a posteriori.
Es recomendable hacerla de vez en cuando, puesto que en muchas ocasiones se produce un fallo o avería del disco duro en el que depositamos nuestro material (textos, imágenes, vídeos), que provocaría la imposibilidad de recuperar estos datos. Imagínate que esos datos son de vital importancia. Podríamos vivir un episodio de pánico.
Esta operación se puede realizar de múltiples formas. Se puede guardar en un formato físico, hacer una copia de seguridad en un servicio de almacenamiento en la nube o utilizar alguna que otra aplicación o programa informático para transferir los datos hacia un ordenador por ejemplo. Para ello, hay que decidir los datos que se van a incluir (total o parcial), así contaremos con un respaldo importante.
En el caso de los móviles, esta operación cambia en función de la marca y el sistema operativo utilizado. En el caso de Apple, por ejemplo, se da oportunidad al usuario de realizar un «backup» de sus datos en el momento de un cambio de teléfono, que se efectuaría de dos formas: o bien utilizando nuestra cuenta de iCloud o bien a través de iTunes, pero para ello habría que instalar este software en un determinado ordenador mediante un cable Lightning.
En el caso de Android, principal sistema operativo, se puede realizar una copia de seguridad en el caso de dirigirse a Ajustes/Configuración, desde donde también se puede hacer otra operación que completa al «backup» que es la «restauración».