miércoles, 6 de noviembre de 2013

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Tecnología

Lo último de Apple permitirá controlar de forma automática la casa

Desde un Ipad se podrán controlar todos los mandos de la casa
Desde un Ipad se podrán controlar todos los mandos de la casa Platón
 
Apple acaba de registrar una nueva patente, la cual describe un sistema muy completo que controla un hogar conectado al iPhone o al iPad. La configuración permite que Apple utilice los datos de ubicación de los dispositivos para informar a los sistemas automatizados del paradero de un usuario y hacer cosas como apagar o encender la luz, la climatización, la televisión y mucho más. 

El sistema, recogido hoy en la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU., indica que uno o más servidores de retransmisión pueden acceder a los primeros datos recibidos de uno o más dispositivos como un iPhone, iPad, dispositivo de localización de vehículos o lector de tarjetas, se pueden conectar para saber la ubicación de un usuario. 

Con esto se pueden transmitir otras señales para que los sistemas domésticos conectados como la luz, sistemas de seguridad o abridores de puertas de garaje, se ejecuten a distancia. 

Este sistema de recopilación de información sería capaz de describir hacia dónde va un usuario y además, cuáles son las actividades que está realizando en el camino. Por ejemplo, si un usuario está en la calle de su casa, el sistema puede encender las luces de la casa cuando se acerca. 

Además, esta nueva patente de Apple no sólo funciona en aplicaciones de larga distancia, como el trabajo y el hogar, sino desde dentro de la propia casa.

martes, 5 de noviembre de 2013

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La dinamita, el grafeno o el celofán

Cinco materiales de gran uso que fueron descubiertos por accidente


El concepto de la serendipia es un acompañante constante en la historia de la investigación científica. Es esa posibilidad altamente improbable (pero no imposible) de descubrir algo mientras tratabas de desvelar otro misterio. O dicho de otro modo, la suerte de encontrar algo que no estabas buscando.

Desde la iluminación de Newton al ver caer la manzana hasta el descubrimiento de la técnica para procesar el material del futuro, el grafeno, la casualidad ha jugado un papel esencial en muchos avances científicos que hoy forman parte de nuestro día a día cotidiano. Llamémoslo casualidad, azar, suerte o serendipia… Los imprevistos forman parte de la actividad científica, y años de trabajo pueden encontrar una nueva dirección por un descubrimiento inesperado.

Hacemos un repaso de cinco materiales en cuyo descubrimiento o desarrollo tuvo mucho que ver el azar. Sin embargo, no todo en estos descubrimientos es cuestión de suerte. También es necesario tener la predisposición a reconocer una posibilidad de avance y la curiosidad para seguir investigando, o si no la chispa se apagará tal y como apareció. Como dice la cita atribuida al artista Pablo Picasso, lo mejor es “que la inspiración me pille trabajando”.

1. El celofán
El celofán, ese fino plástico transparente, es un producto habitual en la distribución y conservación de alimentos. Sus cualidades ayudan a mantener la comida a salvo del aire, las bacterias, la humedad y otros contaminantes. Sin embargo, su descubrimiento fue fruto de una inspiración momentánea y la búsqueda de soluciones para otro problema.

Jacques Brandenberguer era un químico suizo que, comiendo en un restaurante, derramó una botella de vino tinto sobre un mantel blanco. Ante el desastroso resultado, comenzó a darle vueltas a la idea de crear un plástico natural transparente y flexible que protegiese las superficies de este tipo de accidentes.
Su investigación comenzó aplicando una capa de plástico viscoso hecho a partir de celulosa sobre una tela, pero el resultado era muy rígido y no quedaba adherido, sino que la placa plástica se despegaba del tejido. Esto intrigó a Brandenberguer, que abandonó la idea de la tela plástica para desarrollar una máquina que fabricase estas láminas de plástico. En 1912 había conseguido perfeccionar la producción de este material plástico, flexible y transparente, que llamó celofán.

2. El cristal de seguridad
Las lunas de los coches o los escaparates de muchos locales están hechos de un tipo de cristal especial, más seguro, que al recibir un golpe se resquebraja en mil pedazos pero que es más difícil hacer saltar. En caso de accidente, por ejemplo, el cristal de los coches se raja, pero los trozos no se mueven de su sitio, evitando que al impacto del golpe se sume el riesgo de sufrir cortes con los filos.

La invención de este tipo de material fue puramente casual. En 1903, el químico francés Edouard Benedictus, estrelló contra el suelo uno de los frascos de cristal de su laboratorio y observó con sorpresa como se resquebrajaba, pero no se partía. Los trozos seguían en su sitio y la forma del recipiente apenas había variado.

La producción de este material coincidió con la época de expansión del automóvil, pero los grandes fabricantes lo consideraron demasiado caro. En cambio, el primer uso a gran escala de este descubrimiento fueron las lentes de las máscaras de gas que utilizaron los soldados en la I Guerra Mundial. El frasco había contenido anteriormente un plástico líquido llamado nitrocelulosa, formado por una combinación de celulosa y ácido nítrico. Su asistente había vaciado el recipiente, pero no lo había limpiado bien y una capa de la sustancia plástica seguía recubriendo el cristal por dentro. Al ser transparente, era imposible verla, pero estaba ahí y era lo que mantenía en su sitio los trozos de cristal.
Un tiempo después, Benedictus creó el primer cristal de seguridad, compuesto por una lámina de nitrocelulosa emparedada entre dos capas de cristal. 

Cuando recibe un golpe, la nitrocelulosa mantiene los trozos en su sitio. La producción de este material coincidió con la época de expansión del automóvil, pero los grandes fabricantes lo consideraron demasiado caro. En cambio, el primer uso a gran escala de este descubrimiento fueron las lentes de las máscaras de gas que usaron los soldados en la I Guerra Mundial.

3. El grafeno
El grafeno se postula hoy en día como el material del futuro. Sus propiedades lo hacen único, resistente como el acero y flexible como el plástico. Fue sintetizado en los años 80, pero sus usos y aplicaciones se están empezando a explotar ahora. ¿Por qué? Porque su manejo no es sencillo, y durante mucho tiempo obtener una sola capa de grafeno se consideró algo imposible. Ahora sabemos que no lo es. Descubrir el proceso para hacerlo fue cuestión casi de azar.

En el año 2004, dos físicos rusos, Andre Geim y Konstantin Novoselov, de la Universidad de Manchester decidieron arremangarse y solucionar el problema. Para empezar, pidieron a uno de sus estudiantes que intentase lograr la pieza más fina del material que le fuese posible. El resultado más ajustado que consiguió correspondía a 1.000 capas de grafeno. No era suficiente.

Acudieron entonces a otro colega de la universidad que operaba un microscopio de efecto túnel, utilizado para observar materiales a nivel atómico. Geim y Novoselov observaron cómo su compañero preparaba las muestras pegando y despegando un trozo de celo de su superficie para eliminar las partículas de polvo. Y ahí se les encendió la bombilla.

Al despegar el celo de la pieza de grafeno, iban desprendiendo finos fragmentos, hasta que consiguieron desprender una capa entera. El desarrollo de esta técnica, llamada de exfoliado del grafeno, valió a Geim y Novoselov el Premio Nobel de Física de 2010.

4. La dinamita
El invento por el que Alfred Nobel pasó a la historia, y por cuyo efecto creó los premios que llevan su nombre, la dinamita, fue resultado de combinar años de estudio e investigación con un momento de azar y una iluminación momentánea.

La familia Nobel se dedicaba al negocio de la minería, y los explosivos eran parte de su día a día. A principios del siglo XIX, era la nitroglicerina el explosivo más común, ya que era mucho más potente que su predecesor, la pólvora. A cambio, la nitroglicerina es altamente inestable y explotaba fácilmente, causando graves accidentes. Uno de esos accidentes costó la vida al hermano pequeño de Nobel.

 

Nobel dedicó mucho tiempo y esfuerzo a encontrar una forma de domar la nitroglicerina, hacerla más estable y manejable, para conseguir que explotase solo cuando hacía falta y evitar así los accidentes. Un día en el laboratorio, un vial con nitroglicerina se le escapó de entre los dedos y cayó. Ante su sorpresa, Nobel comprobó que no explotaba y le hacía saltar por los aires.

La diatomita, un tipo de arena que se colocaba en el fondo de las cajas en las que se trasportaba la nitroglicerina para amortiguar los golpes, había absorbido el explosivo líquido. Nobel comenzó entonces a experimentar con la mezcla de nitroglicerina y diatomita, comprobando que el resultado, poroso y moldeable, mantenía las propiedades explosivas pero se hacía mucho más segura de manejar. Llamó a su descubrimiento dinamita.

5. Los tintes sintéticos
Morado, rojo, verde, amarillo… Hoy en día nos vestimos del color que más nos gusta sin otra razón que nuestras preferencias o las tendencias que queramos seguir. Antes, sin embargo, el factor económico era determinante para marcar el color de la ropa. Y es que los tintes textiles se obtenían de productos naturales y algunos colores, como el rojo o el morado, eran tremendamente caros. Hasta que un experimento fallido dio como resultado los tintes sintéticos y cualquier color quedó al alcance del que quisiera llevarlo.

 



A mediados del siglo XIX el imperio británico se expandía por los confines del mundo y junto con las ventajas políticas y económicas, la malaria era uno de los resultados. Ciudadanos británicos padecían esta enfermedad en lugares donde era un mal endémico. El único tratamiento disponible era la quinina, que se extraía de la corteza del quino, un árbol de Sudamérica.

William Henry Perkin era un estudiante química del Royal College de Londres que trabajaba para encontrar una fuente sintética de quinina. En uno de los experimentos, mezcló anilina impura con dicromato de potasio. El resultado fue un líquido morado oscuro, casi negro, que no era lo que estaba buscando. Al poner orden en el laboratorio, se dio cuenta de que el trapo con el que limpiaba la encimera se volvía de un bonito color púrpura, que no se iba al enjuagarlo. Fue el primer tinte sintético, al que Perkin llamó malva. Después le siguieron todos los demás colores, creando toda una industria dedicada al tinte textil.

lunes, 4 de noviembre de 2013

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A VUELTAS CON LAS ROTONDAS

Urbanistas y expertos critican el abuso de las glorietas como solución al tráfico en los cruces

La glorieta construida en el barrio madrileño de Sanchinarro, con plantas en sus interior. / ÁLVARO GARCÍA
Francisco Toscano, alcalde socialista de Dos Hermanas desde 1983, culpa a las retransmisiones del Tour de Francia. Bonifacio de Santiago, alcalde de Las Rozas entre 1995 y 2011, a la Place de L'Étoile de París. Ambos regidores, por teléfono y por separado, recuerdan, cómo, al principio de sus mandatos, quedaron "maravillados" al ver la "elegancia y fluidez" con que las rotondas francesas absorbían grandes flujos de vehículos sin precisar semáforos. Y cómo luego, al afrontar el crecimiento urbano, demográfico y del parque automovilístico de sus pueblos entre 1990 y 2000, apostaron por esta solución redonda para ordenar calles y cruces.

Hoy, Dos Hermanas (Sevilla), con más de 100 glorietas, y Las Rozas (Madrid), que presume de ser el único municipio español de más de 50.000 habitantes sin semáforos, son dos de las localidades con más rotondas de un país en el que han brotado como setas.

Enormes, como la de Sanchinarro, en Madrid, con 200 metros de diámetro. Minúsculas, como la de Alhendín (Granada), en la que se apelotonaron 14 políticos para hacerse la foto la semana pasada. Vacías, como la de la avenida de la Ilustración, en Madrid, tapizada de hormigón y regulada por 19 semáforos. O historiadas, como la de Arroyo de La Encomienda (Valladolid), ornada con 300 carteles con la palabra "Hola" en otros tantos idiomas. Miles de redondeles tachonan los planos hasta "el disparate" de que, en ciertos barrios, hay uno en cada cruce, critica el urbanista José María Ezquiaga.

"Las rotondas son una herramienta útil para regular el tráfico en intersecciones. Una solución elemental. Redonda, sí, pero no la única. Hay grandes vías, como la Castellana, ordenadas por semáforos, que funcionan igual o mejor. Las glorietas funcionan cuando se adecuan en diseño y tamaño a la intensidad de la circulación que absorben. Muchas macro y microrrotondas crean más problemas que resuelven. Se ha abusado. Ha habido una moda. Daban sensación de modernidad y ha habido cierta fiebre de políticos y profesionales por poner rotondas en sus pueblos", sostiene.

José Seguí, Premio Nacional de Urbanismo, es más gráfico: "Una rotonda es como un semáforo o un bordillo, un recurso, no un monumento. Muchas han desvirtuado su función y obstaculizan la visión del conductor al servir de expositor del horror-vacui o la megalomanía de algunos políticos. Es como si a un semáforo lo vistieses de flamenca", ironiza.

Un antiguo Phantom F-4 del Ejército del Aire, tripulado por dos maniquíes pertrechados con uniformes reglamentarios, preside la rotonda de Berciales, en Getafe, una ciudad madrileña profusa en glorietas, pero quizá no tan llamativas como las de su vecina Leganés, cuyas rotondas ocupan lugares estelares en webs donde se debate sobre glorietas inefables. El avión fue un regalo de Defensa, pero en los años de bonanza, ciertos alcaldes no reparaban en gastos para ornar sus glorietas con obra de artistas de su gusto.

"Una rotonda vacía es fea", replica el alcalde de Dos Hermanas, cuyas glorietas están, sobre todo, decoradas con plantas, pero que admite haber gastado 20.000 euros en una escultura "de dos guardias civiles y un pastor alemán" para el acceso al cuartel local. Poca cosa frente a los 300.000 que costó la escultura inspirada en Carlos Fabra encargada al escultor Ripollés por Aerocas, la sociedad pública promotora del aeropuerto de Castellón para recibir a unos viajeros que nunca llegaron.

Rotonda sobre la M-30 a la altura de la calle de Lopez Ibor de Madrid.


"La inflación de rotondas fue paralela al modelo de urbanización expansiva de la burbuja inmobiliaria, en la que la primacía es para el automóvil en detrimento del peatón", opina Carlos Hernández-Pezzi, urbanista y edil independiente de Málaga. "Hay que repensarlo todo. Las glorietas no tienen ninguna otra función urbana. Si acaso, la banalización de la obra artística que albergan. Son el no lugar absoluto", añade.

Más allá de las "monstruosas", como la de Sanchinarro, las glorietas cuentan con importantes puntos a favor, según Carlos Lahoz, responsable de urbanismo del Colegio de Arquitectos de Madrid. "Calman el tráfico, son punto de referencia, mejoran la legibilidad urbana y la mayoría, funcionan", explica. 

A cambio, "inutilizan hectáreas de espacio en las mejores encrucijadas", admite. El reto, sugiere, es darles uso. "Hay dos problemas. Uno, legal: son parte del viario y no se pueden urbanizar. Otro, técnico: cómo llegar a ellas". Mientras, hay quien toma la iniciativa. El pasado fin de semana, una familia hacía picnic en medio de un gran redondel de césped rodeado de coches y asfalto en pleno ensanche de Alicante.

www.larazon.es Medio Ambiente

Reciclan el CO2 de la fabricación de cerveza sin usar agua y ahorrando energía


Cerveza rubia y cerveza negra 
 
Detrás de una caña de cerveza fría se oculta una revolución industrial que, sin estridencias, podría revolucionar la industria cervecera. Las cerveceras de todo el mundo recuperan desde hace casi dos décadas el CO2 generado durante la fermentación para utilizarlo en otras aplicaciones industriales, pero este proceso consume cantidades enormes de energía y agua. 

Union Engineering, una empresa de Dinamarca, ha desarrollado un método de fermentación ingenioso y mucho más respetuoso con el medio ambiente al que han denominado ECO2Brew. La iniciativa se basa en una tecnología avanzada de recuperación del CO2 y se puso en marcha en el proyecto financiado con fondos europeos Ficob.

Gracias a ella es posible capturar el CO2 que se genera en las cisternas de fermentación para destinarlo al proceso de carbonatación de refrescos en otras líneas de producto e incluso otras fábricas. ECO2Brew está diseñado para funcionar sin agua y con un aporte considerablemente menor de energía y, aún así, es capaz de recuperar un mayor volumen de CO2 que otras tecnologías. 

Una planta de ECO2Brew capaz de producir mil kilogramos a la hora ahorra unos cuatro mil seiscientos metros cúbicos de agua al año y reduce el gasto energético en un veinte por ciento. 

El equipo de Union Engineering se embarcó en una asociación mixta con la cervecera danesa Carlsberg para llevar a la práctica en 2012 la nueva tecnología. En otoño de 2012 se inauguró la primera planta ECO2Brew en la planta cervecera de Carlsberg en Dinamarca. Carlsberg acaba de encargar una planta adicional de ECO2Brew en Finlandia.

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España abre una fábrica de «ultra materiales» pionera en el mundo

 
 
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha inaugurado un nuevo equipo de desarrollo industrial para la fabricación de materiales nanoestructurados multifuncionales, denominados 'ultra materiales'.
 
La nueva infraestructura propiedad del CSIC, abierta en Llanera (Asturias), es pionera en el mundo. Permitirá, entre otras muchas aplicaciones, fabricar componentes ultraduros para herramientas de corte, espejos de satélites, ventanas transparentes al infrarrojo para sistemas contramedida en aviones o placas para blindajes.

"La instalación de este equipo en Asturias supone un importante impulso para la ciencia de nanomateriales en España. Con esta técnica esperamos alcanzar nuevas fronteras en la ingeniería de materiales y contribuir a su avance", ha destacado el presidente del CSIC, Emilio Lora Tamayo.

Gran horno de sinterización
El equipo inaugurado y que utilizarán para sus investigaciones los científicos del CSIC es un horno de sinterización de grandes dimensiones: 12 metros de altura por 6 metros de ancho y 5 metros de profundidad. El proceso de sinterización consiste en la aplicación de un tratamiento térmico a un polvo previamente conformado para, mediante la unión entre las partículas adyacentes del material, transformarlo en un producto denso y resistente.

El horno ha sido especialmente diseñado para obtener materiales densos a partir de polvo nanoestructurado mediante el empleo de una técnica híbrida de sinterización por descarga de plasma y prensado en caliente, conocida como SPS/HP por sus siglas en inglés (Spark Plasma Sintering / Hot Press).

El nuevo equipamiento para la fabricación de ultra materiales es capaz de sinterizar mediante la técnica SPS / HP piezas de hasta 400 milímetros de diámetro con formas complejas destinadas entre otras, a aplicaciones en la industria aeroespacial, el sector de la automoción, la electrónica y defensa.

Este equipo de sinterización híbrido SPS/HP constituye la piedra angular de un proyecto más amplio, la creación de una Unidad de Desarrollo de Materiales Multifuncionales, que permita evaluar la viabilidad de la industrialización de estos nuevos materiales nanoestructurados y su integración en productos avanzados.

La puesta en marcha de esta unidad en Asturias es fruto de la colaboración público-privada entre el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (centro mixto del CSIC, el Principado de Asturias y la Universidad de Oviedo) y las empresas FCT Systeme GmbH, Alusin Tecnología, S.L., Nanoker Research, S.L. y ATSG 98 Instrumentación, S.L.

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ASTERIX Y LA INGENIERÍA


Hace unos días salió a la calle el nuevo álbum de Astérix, titulado Astérix y los Pictos. En él, los irreductibles galos viajan a Escocia, donde (no podía ser de otra manera) se topan con unos cuantos romanos a los que dan para el pelo.

Si eres lector de Astérix (basta, en realidad, con que hayas leído algún álbum), sabrás que están locos estos romanos. A ojos del reducto bárbaro que protagoniza los tebeos, el Imperio invasor está formado por una panda de neuróticos, absurdos y temerosos señores con casco. Eso incluye a Julio César, por supuesto, que es quien rige el destino de los romanos en los turbulentos tiempos de Astérix.

Lo que no saben los héroes galos es que, por mucho que se empeñen en defender su aldea, los galos ya han perdido la batalla de cara a la Historia. Porque, aunque ellos tienen la poción mágica, Julio César tiene la pluma con la que, literalmente, está escribiendo la Historia. En su obra De bello Gallico (Comentarios sobre las Guerras de las Galias), César narra la conquista de Galia. Lo hace hablando de sí mismo en tercera persona, a mitad de camino entre la crónica y la autohagiografía. Tal y como habla, por cierto, en los cómics de Asterix.

El poder de la ingeniería romana
La pluma fue una decisiva arma del Imperio Romano, aunque no la única, y tampoco la más eficiente. Ese puesto, si dejamos a un lado la lanza y la espada, merece ser ocupado por la ingeniería. Hasta donde sabemos, Astérix no visitó a los suevos, que fue un pueblo germánico del norte. Resulta extraño, ya que en su territorio, a orillas del Rin, tuvo lugar un episodio notable de la historia romana. Un episodio protagonizado por Julio César y narrado por sí mismo en su magnum opus donde la ingeniería se desveló como una poderosa arma psicológica.

Año 60 antes de Cristo. Galia está siendo conquistada por los romanos y saqueada por los germanos, sus vecinos del este. Entre los germanos están los suevos, que hacen incursiones rápidas en suelo galo atravesando el Rin, la frontera natural que separa sus tierras de Galia. A Roma esto no le hace ninguna gracia, por supuesto, de modo que Julio César decide presentarse a orillas del Rin. Obviamente, no lo hace solo; le acompañan 40.000 legionarios.

 

César no pretende invadir Germania, bastante tiene con mantener Galia bajo control; solo quiere dejar claro a sus habitantes que Roma les observa y que no está dispuesta a tolerar que campen alegremente por tierra galas. Quiere mandar un mensaje que deje entrever el imponente poderío del Imperio Romano. Julio César, según cuenta él mismo en De bello Gallico, ordenó a sus ingenieros la construcción de un puente que cruzara el Rin. Él comentó  que no lo movería de allí hasta que pudiese cruzar aquel río a caballo en una construcción digna del gran Imperio.

El puente, de 300 metros de largo, fue puesto en pie en tan solo 10 días. No fue fácil. Los romanos tuvieron que solucionar, por ejemplo, la compleja labor de clavar unos pilares de casi medio metro de diámetro en el fondo del Rin, que, en su tramo más hondo, alcanzaba los nueve metros de profundidad. Pero lo consiguieron y, en el año 55 antes de Cristo, Julio César cruzaba el Rin acompañado de 40.000 hombres.

Fue, vio y venció sin derramar una sola gota de sangre. Exploró tierras bárbaras y paseó a sus tropas ante la impotente mirada de los germanos para luego dar la vuelta, cruzar nuevamente el puente y ordenar su destrucción.

Cuenta la Historia que, a partir de entonces, los suevos se lo pensaron mucho antes de provocar de nuevo al gran Imperio Romano. Claro que solo tenemos la versión del César. No estaría de más que algún día Astérix, Obélix y compañía nos cuenten la suya. Apuesto a que no es tan épica.
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LA CIENCIA ABRE SUS PUERTAS PARA DARSE A CONOCER A LOS ALMERIENSES

Más de un centenar de instituciones y empresas participan en la “Semana de la Ciencia”














Si usted tiene interés por conocer los trabajos de investigación que se realizan en los laboratorios almerienses. Si siente curiosidad por saber los secretos de la genética, la robótica o el avance de las tecnologías agrarias, está de suerte porque hoy se inicia la Semana de la Ciencia.

Curioso en cualquier caso que la “Semana de la Ciencia” sean en realidad dos semanas (del 4 al 17 de noviembre) un tiempo en el que la investigación, la Universidad, los centros tecnológicos, las fundaciones o las empresas abren sus puertas a la curiosidad de los ciudadanos.

Desde hoy y en las dos próximas semanas participarán de forma activa en este evento más de un centenar de empresas, fundaciones, centros de investigación e instituciones repartidas por toda la provincia de Almería.
El listado de participantes es muy amplio e incluye a la Universidad de Almería, los centros y empresas públicas de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, Cajamar y su Fundación con el centro experimental de Las Palmerillas como principal atractivo, la Plataforma Solar de Almería, Coexphal y sus alrededor de ochenta cooperativas asociadas, el Colegio La Salle, la Fundación Finca Experimental Ual-Anecoop, la Fundación Mediterránea, la Fundación Tecnova, el IFAPA de La Mojonera y el Ayuntamiento de esta localidad, el Instituto de Estudios Almerienses, el PITA o el Centro Astronómico Hispano Alemán de Calar Alto, entre otros.

En cualquiera de estas instituciones o empresas los almerienses encontrarán las puertas abiertas porque el objetivo es que durante estas dos semanas sean auténticos escaparates del conocimiento que se genera en la investigación y de las soluciones que los científicos aportan a los problemas diarios de las personas y de las empresas.

La Fundación Andaluza para la Divulgación de la Innovación y el Conocimiento considera que se trata de una magnífica oportunidad para acercarse de forma atractiva al conocimiento. Las actividades que los centros de investigación y divulgación han preparado pretenden aproximar la labor científica, sus procesos y sus resultados a la ciudadanía, “superando mitos, valorando su utilidad para la vida cotidiana o despertando inquietudes que sirvan de semilla para futuras carreras científicas”, han explicado los responsables de la Fundación DesQbre.

Sólo en la provincia de Almería están previstas un total de 41 actividades diferentes en los diferentes centros, de forma que los almerienses pueden escoger entre hacer una visita al Calar Alto, conocer la investigación agraria, estudiar cómo funciona un robot o saber qué están investigando las empresas.